Saturday, May 9, 2026

Deseando Claridad "EN" Jesucristo

Romanos 8:1 
Por tanto, ahora no hay condenación 
para los que están en Cristo Jesús. 
(los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu).  
(Es probable que la parte entre paréntesis haya sido "añadida". No aparece en los documentos griegos más antiguos y fiables.)

R. C. Sproul es un famoso exégeta y maestro cristiano. (No comparto todas sus enseñanzas.  Hoy, con la desvía completa de la iglesia cristiana  - tenemos que mejorar nuestro discernimiento para nuestro desarrollo espiritual.)  La siguiente explicación de Romanos 8:1 es buena y suya: 

"Romanos 8 comienza con uno de los versículos más triunfantes y gloriosos de toda la Sagrada Escritura: “Por lo tanto, ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús”. Eso es el Evangelio en pocas palabras. La declaración de que, en Cristo Jesús, no hay condenación para nosotros.

Ahora bien, Pablo, en el capítulo 7, ha dejado muy claro que sigue habiendo pecado en nuestras vidas. ¿Cómo encaja la palabra “por lo tanto” en este pasaje? ¿La conclusión se deriva del capítulo séptimo o de todo el debate anterior sobre la justificación? Yo me inclino por lo segundo, es decir, que se tiene en cuenta todo el debate anterior. Pablo no está diciendo que no haya nada en el cristiano que merezca la condenación. Hay muchas cosas en mi vida, incluso desde que nací de nuevo, que merecen condenación. Sigo pecando, y en la medida en que sigo pecando, lo que merezco por mi pecado es la condenación de Dios. Si Dios me juzgara ahora mismo según mi comportamiento, sería condenado. Pero tengo un Salvador, y porque estoy en Cristo Jesús, no hay condenación.

Es precisamente porque he sido justificado por la fe, porque se me han imputado la justicia y los méritos de Jesucristo, por lo que no hay condenación. Cuando Dios me mira, me ve cubierto por la justicia de Cristo. Por eso no hay condenación.

¿Qué quiere decir Pablo con la expresión “en Cristo Jesús” que vemos tan a menudo en el Nuevo Testamento? Hay una pequeña peculiaridad en el griego que a menudo se nos escapa cuando leemos la traducción al español. Cada vez que la Biblia dice: “Creed en el Señor Jesucristo”, la palabra que se utiliza para “en” es eis, y literalmente significa “dentro de”. Piénsalo de esta manera: estás de pie fuera de las puertas de Jerusalén. Para entrar en Jerusalén tienes que pasar por la puerta. Tienes que pasar de fuera a dentro. Cada vez que el griego utiliza la palabra eis, significa pasar de un lugar a otro, entrando en. Pero una vez que entras en algo, entonces estás claramente dentro de ello, y ahí la palabra griega es en, que también se traduce con la palabra española “en”. Una vez que una persona tiene una fe que la lleva “dentro de” Cristo, entonces está firmemente “en” Cristo Jesús, teniendo lo que llamaríamos una unión mística con Cristo. La fe me lleva desde fuera de Cristo hacia dentro de Cristo, desde fuera del reino hacia dentro del reino. Así que cualquiera que esté en (en) Cristo no tiene condenación.

Por eso, la gente dice: Si todo lo hace Jesús, ¿de qué tengo que preocuparme? No hay juicio, no hay condenación. Ahora bien, la condenación es una forma negativa de juicio. El término “juicio” solo significa evaluar, emitir un veredicto, examinar. Pero todos seremos llevados ante el tribunal de Cristo, quien evaluará nuestras vidas en función del grado en que hayamos sido obedientes o desobedientes. Cuando sea llevado ante el Juez, sabré que he pasado el juicio negativo. No tengo que preocuparme por ir al infierno, no tengo que preocuparme por ser condenado. Pero aún así tengo que ser evaluado.

Eso no me molesta en absoluto. Anhelo el momento en que sea evaluado, porque sé que Dios me recompensará de una manera que nunca me molestará. Si te veo en el cielo con una recompensa diez veces mayor que la mía, no habrá forma de que pueda sentir envidia. Para entonces estaré tan santificado que podré regocijarme por tu recompensa tan grande, sabiendo que Cristo te está dando lo que le agrada y lo que te agradará a ti. Así que mi evaluación en ese día no es algo que tema, aunque ciertamente no me gustaría sentirme totalmente avergonzado por mi falta de obediencia. Por otro lado, no me inquieta la posibilidad de que Cristo me diga: 'Apártate de mí al tormento eterno', porque ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús'."  [1]

Palabras sabias que deberían motivarnos a estar agradecidos por lo que nuestro Señor ha hecho mientras anhelamos estar "en" Él y no confiar en nosotros mismos.

[1] Sproul, R. C. (1994). The Gospel of God: An Exposition of Romans (pp. 129–130). Christian Focus Publications.

Por tanto, 
ahora no hay condenación 
para los que están en Cristo Jesús. 
(los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu).  

Friday, May 8, 2026

Una Ancla de Esperanza

Hebreos 6:19 
Tenemos como ancla del alma, 
una esperanza segura y firme, 
y que penetra hasta dentro del velo,

Tenemos una “esperanza”. No en esta vida. No basada en las capacidades que Dios nos ha prestado. No basada en nada que podamos HACER o DECIR. Nuestra “esperanza” no se encuentra en este mundo caído – ni en ninguna persona ni cosa. No hay “esperanza” en el dinero ni en “comprar cosas”. No hay esperanza en dirigir negocios ni en ejercer el poder. La única “esperanza” verdadera que tenemos en esta vida caída es la vida eterna que nos otorga nuestro Señor soberano y misericordioso.

El autor del libro de Hebreos escribió a su audiencia judía — de ahí el nombre – Hebreos. Él sabía que ellos comprendían una “esperanza” que “penetra más allá del velo”. “El escritor afirma que el ancla de nuestra alma se extiende hacia la parte interior, detrás de esta cortina; se aferra al Lugar Santísimo, a la mismísima Arca del Pacto, al propiciatorio donde el sumo sacerdote rociaba la sangre expiatoria. Sin embargo, él tiene en mente algo más que esto. Describe el ancla como algo fijado en el Lugar Santísimo celestial, al cual Jesús entró con su sangre plenamente expiatoria”. [1]

Nuestro Señor entró en el lugar santo en el cielo (Hebreos 9:24). Él acabó el sacrificio que necesitábamos para ser perdonados eternamente. “Consumado es” (Juan 19:30). Literalmente. En tiempo pasado. En la cruz, hace unos 2,000 años. El precio eterno de nuestra salvación ha sido pagado en su totalidad. Jesucristo resucitó de entre los muertos el domingo. Él se convirtió en las primicias de muchos creyentes (1 Corintios 15:20-23). ​​Nuestra investidura con cuerpos glorificados es segura. Nuestra eternidad con Él es inevitable. Comprenda esa palabra – inevitable. Nada ni nadie puede impedir aquello en lo que nos convertiremos (Números 23:19; Isaías 14:27; 46:10; Santiago 1:17). Nuestro Dios lo declaró así.

Esta “esperanza” es la certeza de lo que no podemos ver (Hebreos 11:1). No es una esperanza vaga. No es una esperanza basada en meros deseos. Es una “esperanza” cierta que aún está por cumplirse. Nuestra salvación se consumará. Recibiremos cuerpos glorificados. Pasaremos la eternidad caminando por calles de oro tan puro que es transparente (Apocalipsis 21:21). Nuestra “esperanza” está anclada en AQUEL que no puede mentir. Nuestra “esperanza” es segura y firme. Nuestra “esperanza” sabe (aunque ahora veamos como por un espejo, oscuramente —1 Corintios 13:12—) que nuestro Señor está en el cielo —ahora mismo— intercediendo por nosotros (Romanos 8:34).

Por lo tanto — porque SABEMOS que nuestro Señor no puede mentir. Porque SABEMOS las promesas que Él nos hizo. Porque escudriñamos Su palabra (2 Timoteo 2:15) y crecemos en la gracia y el conocimiento del Señor Jesucristo (2 Pedro 3:18)— SABEMOS cuál será nuestro fin. La “esperanza” que tenemos es “esperanza” solo porque no podemos verla (Romanos 8:23-25). Pero nosotros — con perseverancia — la aguardamos con anhelo (Romanos 8:25). Nos aferramos a lo que “sabemos” – que nuestro Señor es fiel. ÉL completará lo que ÉL ha comenzado (Filipenses 1:6). Y quedaremos asombrados. Quedaremos maravillados. Y estaremos eternamente agradecidos por lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros. Cuando esto “suceda” – ya no “esperaremos”. La fe y la esperanza serán conceptos del pasado. Solo lo amaremos a Él y nos amaremos los unos a los otros. “Y ahora permanecen estos tres: la fe, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13). Hasta ese “día” – nuestra “esperanza” permanece firmemente anclada en Jesucristo. Y nada ni nadie podrá “sacudir” esa inevitable “esperanza”.  Hoy – honraremos Jesucristo por haber puesto esta “certeza” (esperanza) en nuestras vidas.


[1] Lenski, R. C. H. (1938). The interpretation of the Epistle to the Hebrews and of the Epistle of James (p. 205). Lutheran Book Concern.


Tenemos como ancla del alma, 
una esperanza segura y firme, 
y que penetra hasta dentro del velo,

Thursday, May 7, 2026

No Entendemos Lo Que DIOS Ha Hecho. Todavía no. Todavía no.

Juan 17:26 
Yo les he dado a conocer Tu nombre
y lo daré a conocer
para que el amor con que me amaste esté en ellos 
y Yo en ellos.

Nuestro DIOS es tres Personas en Uno. ÉL (ELLOS) son eternos. ÉL (ELLOS) existen fuera del “tiempo”. ÉL (ELLOS) crearon todo lo que vemos y somos. En DIOS, “vivimos, y nos movemos, y existimos” (Hechos 17:28). Somos muy lentos para aceptar y creer estas verdades.

Antes de que ÉL (ELLOS) creara(n) el sol, ÉL (ELLOS) sabía(n) a quiénes “salvaría(n)” (Romanos 8; Efesios 1:3-14). En Juan 17, encontramos la oración más larga registrada de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Las palabras que JESUCRISTO habló – el “apóstol amado” Juan las escribió. Juan tuvo el privilegio (fue escogido) de escuchar y escribir estas palabras eternamente importantes.

Nuestro SEÑOR – JESUCRISTO – dio a conocer el nombre del PADRE a SUS discípulos.  ÉL “reveló” al PADRE a ellos.  JESUCRISTO – por medio del ESPÍRITU SANTO QUE reside en esta tierra (por “ahora”) – continúa dando a conocer SU nombre y el nombre del PADRE.  ÉL (ELLOS) continúa(n) a “salvar” a las personas de la condenación eterna que todos merecemos.  Este es SU plan – SU plan soberano y eterno.

Mientras que ÉL (ELLOS) hace(n) que “nazcamos de nuevo”, llegamos lentamente a entender que DIOS es un DIOS muy generoso y amoroso.  ÉL (ELLOS) nos ama(n) con un amor eterno.  “Entendemos” (a nuestra manera pecaminosa, torcida – como por espejo, oscuramente [1 Corintios 13:12]) que el PADRE envió a SU único HIJO para morir por nosotros.  JESUCRISTO soportó la ira eterna de DIOS para que pudiéramos recibir SU justicia.  Nuestra deuda eterna fue pagada por completo (redimidos – Gálatas 3:13; 4:5).  En este acto eternamente doloroso – “entendemos” (un poco) – que DIOS nos ama.  ÉL (ELLOS) nos ama(n) más de lo que entendemos.  ÉL (ELLOS) actúa(n) de maneras eternas que no podemos comprender.  PERO – SABEMOS que nos ama(n).  El ESPÍRITU SANTO que mora en nosotros nos guía a través de nuestra confusión.  Algo.  Somos lentos para dejar ir (soltar) nuestro estado pecaminoso.  Nuestra carne prefiere la confusión.   Literalmente.

Al final de este versículo eternamente significativo – JESUCRISTO compartió un pensamiento con SU PADRE que definitivamente NO entendemos.  Quizás, algún “día” – lo haremos.  JESUCRISTO no puede mentir.  ÉL ES DIOS.  Y Le pidió a SU PADRE que derramara sobre nosotros el mismo amor eterno que SU PADRE tenía (tiene) con ÉL – desde una eternidad ANTES de que la creación existiera.  El mismo amor que el PADRE eterno tiene por el HIJO eterno – compartir este amor con nosotros. 

¿Qué podemos decir? El PADRE se entrelaza con el HIJO de maneras que no podemos comprender. ÉL (ELLOS) son TRES PERSONAS – en UN SOLO SER. Y ÉL (ELLOS) son amor (1 Juan 4:8). De alguna manera, ÉL (ELLOS) han compartido SU esencia amorosa con nosotros. No somos deidad. No somos DIOS. Pero tendremos cuerpos “glorificados”. Viviremos por la eternidad con ÉL (ELLOS) en un cielo nuevo. ÉL (ELLOS) nos aman mucho más de lo que entendemos. Y hoy tenemos SU amor “en” nosotros (1 Juan 4). Ahora mismo. Haríamos bien en dejar que este amor fluya desde nuestros corazones. Seríamos sabios al SER más como ÉL (ELLOS) hoy y menos como “nosotros”.

Y JESUCRISTO termina SU conversación con SU PADRE con la petición de que ÉL “esté” EN nosotros. Nuestro SEÑOR está a la puerta de nuestros corazones ahora mismo (Apocalipsis 3:20). ÉL ES humilde (Juan 11:29). ÉL espera respetuosamente que “permitamos” que ÉL reine sobre nosotros. ÉL ES glorificado cuando ENTREGAMOS nuestras vidas a ÉL.  Cuando “morimos” a nosotros mismos. ÉL ESTÁ allí. SU PADRE escuchó la petición de SU único HIJO hace cerca de 2,000 años. Y el PADRE estuvo de acuerdo con la petición del HIJO. ÉL (ELLOS) nos ama(n). JESUCRISTO y el ESPÍRITU SANTO moran “en” nosotros. Y quiere(n) que nos rindamos a ÉL (ELLOS) para SU gloria. Hoy. Durante todo el día. Hasta que LOS veamos cara a cara (1 Corintios 13:12) – y entendamos más claramente “QUIÉNES” SOMOS.

Yo les he dado a conocer Tu nombre
y lo daré a conocer
para que el amor con que me amaste esté en ellos 
y Yo en ellos.

Wednesday, May 6, 2026

Seamos Fervientes

1 Pedro 4:8 
Sobre todo, 
sean fervientes 
en su amor 
los unos por los otros, 
pues el amor cubre multitud de pecados.

Cometemos errores. Pecamos. Causamos dolor a aquellos que amamos y nos importan. Aún tenemos una “naturaleza pecaminosa”. Estamos eternamente salvados – PERO – todavía no. Todavía no. Y luchamos con nuestro comportamiento hacia los demás y nuestro enfoque en Jesucristo. No somos quienes queremos ser. PERO – no somos quienes éramos. Por SU gracia…

Sobre todo… Haz de esto una prioridad. Mantente enfocado en medio del dolor y la lucha. Mantén tu amor por el Señor y por los demás en PRIMER lugar. Ámense unos a otros. No solo los amen – sino ámenlos fervientemente. Ferviente – tener o mostrar una intensidad apasionada: caliente, ardiente o resplandeciente. Debemos tener un AMOR constante y desbordante por nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Si no “sientes” o percibes este amor en ti mismo – sigue estudiando la Biblia. Sigue disfrutando de la profundidad del AMOR que nuestro SEÑOR tiene por ti. Y poco a poco – comenzarás a experimentar los “ríos de agua viva” que fluyen EN tu corazón desde ÉL hacia las vidas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

Ámalos fervientemente.  Haz el BIEN por ellos.  Y el Cuerpo de Cristo – lenta pero seguramente – responderá.  Es SU CUERPO.  Y ÉL responde al amor distribuido en SU cuerpo.  Otros “percibirán” que les falta algo.  Otros querrán crecer contigo en el conocimiento y la gracia de nuestro Señor Jesucristo.  Así que ámalos fervientemente.  E inspíralos a crecer contigo.  Sé parte del cambio BUENO en el Cuerpo de Cristo.

Mientras que los AMAS. Perdona. Nuestro Señor nos perdona en los detalles – todo el día. Lo olvidamos. Pensamos pensamientos terribles, egoístas y pecaminosos. Y nuestro Señor perdona. Todo el día. Y Él quiere que perdonemos a nuestros hermanos y hermanas que nos maltratan. Que tienen celos del amor que tenemos. Aquellos que trabajarían contra nosotros en Su cuerpo. Él quiere que perdonemos como somos perdonados. Perdona completamente. Perdona profundamente. Porque nuestro Señor ha hecho (y HARÁ) lo mismo por nosotros. Todo el día. Todos los días. Deja que tu amor — tu amor ferviente — por los hermanos y hermanas — cubra sus pecados. No mires lo que “hacen” que es pecaminoso. (Mientras que sus pecados no son deliberados y dañosos a otros.)  Mira “quiénes” son. Hijos e hijas eternamente perdonados del DIOS viviente. Ámalos. Anímalos. Y nuestro Señor honrará tu compromiso con Él “en el dolor” que experimentas al amar. Él recordará el perdón que ofreciste al recordar cuánto Él te perdonó.

Sobre todo, 
sean fervientes 
en su amor 
los unos por los otros, 
pues el amor cubre multitud de pecados.

Tuesday, May 5, 2026

ÉL Es.

Isaías 40:8 
Se seca la hierba, 
se marchita la flor, 
Pero la palabra de nuestro Dios 
permanece para siempre.

CADA palabra en la Palabra de Dios es importante, verdadera y segura. Hay “algo” acerca de Isaías capítulo 40 que mueve (a mí personalmente) más profundamente. Nuestro Creador, nuestro Salvador ES DIOS. No hay nadie ni nada parecido a ÉL. En cualquier lugar. Para siempre. (Si tienes “tiempo”, lea Isaías 40 y considere lo que DIOS “dice” en SU palabra.)

El capítulo comienza con una promesa de poner fin al juicio de Israel por sus pecados. Ella ha sido conquistada nuevamente. (En los días de Emanuel – Dios con nosotros – Roma la controlaba.) Juan el Bautista vino y declaró los versículos 3 y 4. La nación de Israel no entendió. Ella crucificó a su Mesías. Y Isaías 40 se convierte en un capítulo más profundo y significativo a medida que la profecía de Dios adquiere más de un significado. Isaías 40 se cumplió parcialmente con la llegada de Juan el Bautista. Pero el capítulo continúa hasta hoy. Israel está amenazada (hoy). Ella soportará un dolor y sufrimiento horribles durante la Tribulación. Y luego, finalmente, Dios cumplirá completamente Isaías 40.

Dios es paciente. Permite que algunas de sus profecías se cumplan parcial o doblemente. Él "hace" estas cosas para que nosotros – Sus hijos adoptivos, elegidos y eternamente bendecidos – podamos SABER que nuestro Dios ES el Señor. ÉL SABE el fin desde el principio. ÉL ES el alfa y omega.

Las personas nacen.  Y mueren.  La hierba se seca.  Las flores se marchitan.  Pero la palabra de DIOS es verdad.  Es eterna.  Es santa (separada / distinta y perfectamente pura).

Sería sabio considerar / meditar en esto. Sería sabio estudiar Su palabra con más frecuencia. Más profundamente. NECESITAMOS conocerLo más. ÉL es amor. ÉL es santo. Y Él quiere compartir esta vida - que ÉL creó - con nosotros. Podemos CONOCERLO a través del estudio de SU palabra perfecta. Él proveyó la Biblia precisamente por esta razón. Para que nosotros - Sus hijos escogidos, adoptados, eternamente bendecidos – podemos CONOCERLO.

Y ÉL es eterno. Su palabra perfecta permanece para siempre. Por SU gracia, podemos entender Su palabra y a Él.    
Hoy.

Se seca la hierba, 
se marchita la flor, 
Pero la palabra de nuestro Dios 
permanece para siempre.

Sunday, May 3, 2026

Confía en Él y Ora (Facíl Escribir y Leer - Pero Para Vivirlo - Otro Asunto...)

Salmo 88:13 
Pero yo, a Ti pido auxilio, Señor, 
Y mi oración llega ante Ti por la mañana.

El Salmo 88 es un salmo de necesidad. El autor, Hemán (1 Reyes 4:31; 1 Crónicas 25:1), fue contemporáneo del rey David. Se encuentra en un momento muy difícil de su vida. Este salmo es uno de los pocos que no termina en esperanza ni alabanza. Hemán está siendo probado / purificado por Dios para Sus propósitos.  (Por favor, lea el Salmo 88 — 18 versículos.)

¿Y qué se supone que debemos hacer cuando Dios nos coloca en una incomodidad extrema sin respuesta? ¿Qué hacemos cuando nos encontramos aislados, cargados, cerca de la muerte – tal como Hemán? ¿Cuándo Dios no ofrece esperanza, ni afirmación? ¿Cuándo Dios guarda silencio mientras sufrimos?

Nuestra única respuesta es la misma que la de Pedro cuando Jesucristo preguntó a los discípulos si lo abandonarían: “Simón Pedro le respondió: ‘Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna’” (Juan 6:68). Para nosotros hoy es lo mismo que fue para los discípulos – no tenemos recurso. No hay opciones. Cuando la vida se vuelve increíblemente difícil y no vemos respuestas, ni salida – lo único que podemos hacer es CONFIAR y ORAR. Estas palabras son fáciles de leer y entender si tu vida es cómoda. PERO – cuando alguien está en una situación dolorosa y prolongada y Dios decide guardar silencio, las palabras “CONFIAR y ORAR” son muy difíciles de vivir. En palabras de una famosa canción de Rich Mullins – “No somos tan fuertes como creemos que somos.”

Sin embargo – hay temporadas en esta vida caída – donde Dios nos enseña exactamente esta lección profundamente dolorosa – CONFIAR y ORAR. Cuando no hay salidas, no hay escape, y no hay ánimo.

Este “lugar” en la vida también puede mitigarse (aliviarse) significativamente si tenemos una escatología (estudio de las “cosas por venir”) clara y basada en la Biblia. Nuestro entendimiento de la certeza de las promesas de Dios y de los eventos futuros hace que los momentos duros y profundamente dolorosos en esta vida caída sean soportables. SABEMOS dónde reside nuestra esperanza futura – incluso cuando Dios guarda silencio. 

Así que – mis queridos hermanos y hermanas – entiendan. Nuestro Dios quiere que “muramos a nosotros mismos”. A menudo NO sabemos lo que esto significa. Entonces – nuestro Señor nos ayuda a “aprender”. Él nos coloca en circunstancias muy incómodas – físicas, emocionales, mentales, espirituales – o cualquier combinación de ellas – para enseñarnos MÁS acerca de Él. Nuestro Señor – Jesucristo – quiere que confiemos en Él y solo en Él. Él permitirá que ocurran circunstancias muy desafiantes en nuestras vidas para que aprendamos a CONFIAR EN ÉL. A medida que aprendemos a “morir” y a no confiar en nosotros mismos ni en las habilidades que nuestro Creador nos prestó. Simplemente – CONFÍA en ÉL y ORA.

Pero yo, a Ti pido auxilio, Señor, 
Y mi oración llega ante Ti por la mañana.

Saturday, May 2, 2026

Amor Asombroso, Increíble y Eterno

Juan 15:9 
Como el Padre me ha amado, 
así también 
Yo los he amado; 
permanezcan en Mi amor.

Así como el Padre me ha amado. Piensa en eso… El Padre ama al Hijo con un amor eternamente profundo y abrumador. Nosotros – como seres creados – no comprendemos la eternidad. Decimos “para siempre”. Decimos “infinidad”. Pero no entendemos esos términos. Somos seres limitados. Nuestra existencia tiene un “comienzo”. Nuestra “carne” tiene una cantidad finita de tiempo para existir. “Ahora vemos por espejo, oscuramente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré…” (1 Corintios 13:12). Un “día” en el futuro – la eternidad / el siempre se volverá más claro. Hasta entonces – podemos reflexionar (¿entender?) que Jesucristo nos ama con un amor que es igual al amor que su Padre tuvo (tiene) por Él. ¡¡Increíble!! ¡¡Abrumador!! Jesucristo nos “adopta” como sus “hermanos” y “hermanas” de una manera sincera y honesta. ¡¡Dios ha hecho MÁS por nosotros de lo que comprendemos / entendemos!! Su amor por nosotros es mayor que nuestra capacidad de comprender.

Y SABEMOS que esto es VERDADERO porque Dios no puede mentir. Nuestro Señor nos ama perfectamente. Profundamente. Eternamente. Y Él nos dice que “permanezcamos” en Su amor. Quédate allí. Disfrútalo. Reflexiona sobre ello. Medita en ello. Dios es amor. Su amor es puro. Su amor perfecciona. Su amor perdura.

¿Cuál es el resultado de “permanecer” en el amor de Dios? Nos volvemos más como Él. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Este precepto condensa los primeros cuatro mandamientos. Debemos honrar a Dios con nuestra existencia. A medida que Lo amamos, dependemos de Él. A medida que dependemos de Él, Él nos moldea en seres que son más como Él. Humildes, amables, generosos, llenos de gracia y de verdad… Nos volvemos - poco a poco - como Él ES.

A medida que somos moldeados a Su imagen perfecta a través de Su amor por nosotros, anhelamos / deseamos / queremos profundamente alcanzar Sus metas en nuestra vida. “Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38). Ponemos MÁS de nuestro enfoque en el cielo – en las cosas espirituales. Nuestra “comprensión” de esta vida mejora. Confiamos menos en el “polvo” de este mundo – y más en Él.  Honestamente anhelamos “tomar nuestra cruz y seguirLo” (Lucas 9:23). Porque Su amor por nosotros es MÁS significativo e importante para nosotros que nuestro egoísmo. Queremos terminar con la confusión, el dolor y el daño causados por nuestras maneras egoístas y orgullosas. Y – poco a poco - “crecemos”. Maduramos. Y llegamos a creer — con toda nuestra existencia que — es más bienaventurado dar que recibir (Hechos 20:35). Y así nos CONVERTIMOS.

Como el Padre me ha amado, 
así también 
Yo los he amado; 
permanezcan en Mi amor.

Deseando Claridad "EN" Jesucristo

Romanos 8:1  Por tanto, ahora no hay condenación  para los que están en Cristo Jesús.  (los que no andan conforme a la carne sino conforme a...