Mateo 5:37
Antes
bien, sea el hablar de ustedes:
“Sí, sí” o “No, no”;
porque lo
que es más de esto,
procede del mal.
La vida
actual es confusa.
Es interesante y lamentable constatar que hablamos más a medida que la vida se
vuelve más confusa. La complejidad que genera el pecado exige más
explicaciones. Es fácil perderse en los detalles de los debates actuales. Por
ejemplo, el número de letras necesarias para definir a las personas sexualmente
"libres" (confusas) aumenta día a día. Hubo un tiempo —no hace mucho
(¿20 o 30 años?) en que la homosexualidad figuraba como un trastorno
psiquiátrico. Era una dolencia psicológica y emocional. Hoy – en la jerga
confusa de la vida – tiene un acrónimo cada vez más largo – LGBTQ… El pecado
requiere complejidad. La complejidad requiere más palabras para explicar qué es
o qué sucedió.
Podemos
aplicar esta verdad a los seminarios “cristianos” de hoy. Con el paso de los
años, los seminaristas añaden palabras cada vez más complejas a su vocabulario
(algo que nuestro humilde Señor jamás haría). En nuestro afán por "ser más" –
nosotros, los “cristianos informados” – creamos nuevas palabras (o adaptamos
términos inusuales – a menudo basados en el texto “original”
– que solo la “élite” comprenderá) para definir a Dios. Los profesores y líderes de los seminarios harían bien en enseñar y dirigir sus
seminarios basándose en este versículo. Los teólogos académicos deberían tomarse a sí
mismos con menos seriedad para poder “aprender” (y enseñar) su oficio. Un tema de seminario impartido por nuestro Señor sería
comprensible para todos. ÉL no es elitista – aunque ÉL ES el SER más
élite que ha existido jamás.
Todos
estaríamos mejor en decir lo que queremos decir con claridad sencilla y dejarlo
allí. Este es el punto de nuestro Señor en este versículo de SU sermón en el Monte. Sé simple. Sé
humilde (difícil de vivir – incluso en tiempos “normales”). Sé una persona de
carácter – de integridad.
En el mundo
de hoy – lanzamos palabras tan ligeramente que nos confundimos a nosotros
mismos. Deberíamos querer ser menos hipócritas. Deje su sí – sea sí. Cuando
aceptes hacer algo – hazlo. Cuando no aceptes hacer algo – no lo hagas. Simplicidad. Humildad. Claridad. Estas son conceptos que DIOS disfruta. Definen
gran parte de SU carácter. Deberíamos anhelar ser MÁS como ÉL y menos como
nosotros mismos.
Antes bien, sea el hablar de ustedes:
“Sí, sí” o “No, no”;
porque lo que es más de esto,
procede del mal.