Gálatas
5:22-23
Pero el fruto del Espíritu es …
contra tales cosas no hay ley.
¿Puedes
ofender a una persona muerta? ¿Puedes acercarte a un ataúd y decir o hacer algo
que ofenda o lastime (emocional, física o espiritualmente) a la persona en la
caja? Piénsalo un poco... ¡Es literalmente, obviamente IMPOSIBLE ofender a una
persona muerta! ¿Correcto?
Echemos un
vistazo a algunos versículos del Nuevo Testamento…
Lucas 9:23 Y
a todos les decía: “Si alguien quiere seguirme,
niéguese a sí mismo, tome su cruz
cada día y sígame.”
(Muérete.
No vives – ya. Una cruz en los tiempos de Jesucristo era pasándose
en amenazante. Muy, muy duro y directo
para decir. Las personas que “dicen” que
Jesucristo habló palabras suaves todo del tiempo no han leído los evangelios
mucho.)
Romanos
12:1-2 Por tanto, hermanos, les
ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio
vivo y santo, aceptable a Dios, que es el
culto (servicio) racional de ustedes. Y no se adapten a este mundo, sino
transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es
la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable y perfecto.
(Sacrificios vivos. Hemos muerto mientras que caminamos. Santos.
Llenos del Espíritu SANTO.
Viviendo por y para ÉL.)
1 Peter 2:4-5 Y viniendo a Él, como
a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida
y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras
vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio
santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables
a Dios por medio de Jesucristo.
(Ofrecer sacrificios espirituales. No traemos animales a la iglesia. Ofrecemos nuestras propias vidas – cada día. Todos los días. Un precio mucho más alto
que una oveja sin mancha. Por eso – aquella persona es PRECIOSA delante de
DIOS. LE honramos con nuestra propia
muerte – diariamente.)
Filipenses
1:21 Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
(Un cristiano que obedece se muere en esta
vida. Y conviene aquella persona literalmente
morir para que no tenga que lidiar con su cuerpo de carne – ya. Es mucho mejor de estar en la presencia del
Señor que pasar todo el tiempo muriéndose a sí mismo.)
Cuando
elegimos obedecer. Literalmente obedecer a nuestro Señor. Morimos a nuestro
“yo”. Y ya no nos preocupamos por los comentarios o acciones de otros que
quieren distraernos o hacernos daño. Ya no “vivimos” por lo que otros piensan
de nosotros (Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me
esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar
a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Gálatas
1:10).
A medida
que “aprendemos a morir” - ¡¡el Espíritu Santo tiene más libertad para
permitirnos VIVIR verdaderamente!! ¡ÉL puede SER más de QUIEN ES a través de
nosotros! Y cuando VIVIMOS para JESUCRISTO - SEREMOS - amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio. Y ni
siquiera tendremos que hacer un esfuerzo. Todo lo que tenemos que hacer es “morir”.
El Espíritu Santo se encarga del resto.
No se puede
impedir que una persona muerta viva para Cristo. No hay leyes que detengan a
una persona muerta. Porque una persona muerta no se considera a sí misma.
Simplemente aman al SEÑOR JESUCRISTO. Y seguirle a ÉL. Dondequiera que ÉL los
tuviera para ir. Y nadie puede detenerlos. Ninguna ley puede impedirles SER SU
hijo elegido, adoptado y eternamente bendecido. Sigamos a Jesucristo – todo el
día de hoy. Mientras "morimos" para nosotros mismos. Y ninguna
ley nos impedirá SER como ÉL.
Pero el fruto del Espíritu es …
contra tales cosas no hay ley.