Monday, August 31, 2026

Jesucristo Regresará

1 Tesalonicenses 1:10 
y esperar 
de los cielos 
a Su Hijo, 
al cual resucitó de entre los muertos, 
es decir, a Jesús, 
quien nos libra de la ira venidera.

ESPERAR a su Hijo… Esa es nuestra tarea para la vida de hoy. Debemos servir y honrar a nuestro Señor Jesucristo mientras esperamos. Nuestra meta NO es una vida más cómoda. Nuestra meta NO es poseer más cosas. Nuestro propósito (y meta) — basado en la Biblia — es servir y honrar a nuestro Señor mientras Lo seguimos (Lucas 9:23). Los “cristianos” estadounidenses y la mayoría de los “cristianos” que conozco de otros países tienen prioridades equivocadas y distorsionadas. Quieren honrar y servir a Cristo como una prioridad secundaria o terciaria. Su enfoque es tener una vida más conveniente y obtener “cosas”. El Señor nos dijo muy claramente – “busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33). “Primero” significa buscarLo a Él en primer lugar. En todo lo que hagamos y digamos – busquémosLo a Él EN PRIMER LUGAR – mientras esperamos a Su Hijo.

Los miembros de la iglesia en Tesalónica estaban esperando el regreso de Su Hijo del cielo. Es posible que Pablo tuviera en mente los “cielos” (en plural) a través de los cuales pasó Jesucristo cuando ascendió de la tierra (Hechos 1:9–11), en lugar de la silla de Su gobierno celestial a la diestra del Padre en el “cielo” (en singular, Apocalipsis 4:2–11). Si es así, dijo que los tesalonicenses estaban aguardando la venida de Jesús a través de las nubes, literalmente, “de los cielos”. (El griego tiene como posibilidades tanto el sustantivo en singular como en plural para “cielo”). Vale la pena mencionar aquí la posibilidad (si entramos en detalles escatológicos) de que nuestro Señor venga del/de los cielo(s). Este versículo no menciona que Él regrese para reinar o para poner Sus pies sobre la tierra. Este versículo “podría” estar dirigido únicamente al arrebatamiento (donde nos encontramos con Él en las nubes – 1 Tesalonicenses 4:16-17).

A quien resucitó de entre los muertos. Aquel resucitado de entre los muertos por el Dios viviente. El hecho de la resurrección es prueba indiscutible (véase 1 Corintios 15:14–19) de la deidad de Jesús. Nuestro Señor es Dios. No hay ninguna otra religión en la historia de este mundo que pueda hacer esta afirmación honestamente. El Señor de los cristianos (y de la Vida) resucitó de entre los muertos. ¡¡Jesucristo ES Dios y está sentado a la diestra de su Padre ahora mismo!! (Colosenses 3:1)

El nombre de Jesús es un nombre poderoso. Toda rodilla se doblará ante Él (Filipenses 2:10). Su Nombre está sobre todo nombre (Filipenses 2:9). Nuestro Señor ES Dios.

Y Él nos libra de la ira venidera. El regreso de Jesús es una fuente de esperanza para los cristianos por varias razones, pero la razón que Pablo mencionó aquí fue la liberación de los santos por parte de Jesús de la ira venidera de Dios. La ira de Dios será derramada sobre las personas injustas debido a su falta de fe en Cristo (Juan 3:36; Romanos 1:18). Esto sucede en muchas ocasiones y de muchas maneras, siendo el juicio del gran trono blanco la ocasión más terrible (Apocalipsis 20:11–15). Pero el “tiempo de angustia para Jacob” (Jeremías 30:4–7), también llamado “la Gran Tribulación” (Apocalipsis 7:14), será un período en la historia durante el cual la ira de Dios será derramada sobre la tierra como nunca antes (ver Apocalipsis capítulos 6–19).

¿Estaba pensando Pablo en un momento específico en el que se derramaría la ira de Dios (1 Tesalonicenses 1:10), o se refería al derramamiento de la ira de Dios sobre los no creyentes en un sentido más general? Pablo, los creyentes tesalonicenses y los cristianos de hoy escaparán de la ira de Dios que se experimentará en el período de la Tribulación. La clara implicación de este versículo es que Pablo esperaba el regreso inminente del Señor (el arrebatamiento). De lo contrario, Pablo les habría dicho a sus lectores que se prepararan para la Tribulación.

En la frase “de la ira venidera”, la palabra traducida como “de” significa que los cristianos son guardados de ella, no sacados de ella. El mismo verbo (libra) y la misma preposición (de) se usan en 2 Corintios 1:10, donde Pablo dijo que fue librado de un peligro mortal. Obviamente, esto no significa que Pablo murió y resucitó. Los cristianos serán mantenidos alejados de la ira de Dios, no solo protegidos a través de ella. Nuestro Señor vendrá en las nubes para llevarnos a casa en el “arrebatamiento”. Debemos estar vigilantes. ¡¡Él viene!!

Varios porciones de este devocional fueron sacados del comentario:
Constable, T. L. (1985). 1 Thessalonians. In J. F. Walvoord & R. B. Zuck (Eds.), The Bible Knowledge Commentary: An Exposition of the Scriptures (Vol. 2, p. 693). Victor Books.

y esperar 
de los cielos 
a Su Hijo, 
al cual resucitó de entre los muertos, 
es decir, a Jesús, 
quien nos libra de la ira venidera.

Sunday, August 30, 2026

Construimos - Día Tras Día - Por Fe

Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.  Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor. En Cristo también ustedes son juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Efesios 2:21 
en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.

La Palabra de Dios explica que nuestras vidas “edificansobre esta Roca (Mateo 16:18), la piedra angular (Isaías 28:16; Mateo 21:42; Hechos 4:11; 1 Pedro 2:6 [reitera Isaías 28:16]); Su fundamento (1 Corintios 3:11-15), QUIEN es nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Pedro nos dice que somos “piedras vivas” (1 Pedro 2:4-6).

Haríamos BIEN en considerar cuidadosamente lo que nuestro SEÑOR nos comunica a través de SU PALABRA. Nuestras vidas, DESPUÉS de “nacer de nuevo”, deben de estar gastadas en servir a DIOS. Debemos ser “SUS esclavos – haciendo SU voluntad de corazón” (Efesios 6:6).

DIOS tiene un plan. Si somos SABIOS – nos permitiremos involucrarnos cada vez más en SU plan – y cada vez menos en nuestros planes. Porque DIOS comunica claramente que ÉL está haciendo algo con nuestras vidas para SU gloria eterna. No aquí. No podemos “ver” lo que ÉL está HACIENDO con nuestra obediencia – eternamente. PERO – ÉL ESTÁ edificando un templo santo. ÉL ESTÁ edificando un “templo santo” con los esfuerzos, el sufrimiento, la confianza y la fe de quienes siguen al SEÑOR. Nuestras vidas NO son en vano – SI seguimos a JESUCRISTO. Nuestras vidas dan mucho “fruto” (Juan 15:5) – mucho tesoro eterno (Mateo 6:20) SI permanecemos EN ÉL.

Me asombra continuamente lo carnales que los “cristianos” pueden SER. Si pagáramos unos cientos de dólares a la semana por realizar cada deber en la iglesia – y si pagáramos a los “miembros” por asistir al servicio de la iglesia – nuestra iglesia estaría rebosando de personas que quieren servir y asistir. Se niegan a entender o creer que sus vidas están edificando algo mucho más permanente – algo eterno. Y EXACTAMENTE PORQUE no podemos “ver” esta construcción – nuestros esfuerzos HONRAN a nuestro SEÑOR. Y los “cristianos carnales” no entienden el propósito de ser un “esclavo de Cristo”. Pablo hizo una pregunta retórica muy pertinente en Romanos 8:24 – “¿Quién espera lo que ya ve?”. Debemos ser un pueblo que viva como Pedro instruyó: “preparen su mente para la acción, sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza por completo en la gracia que les será traída en la revelación de Jesucristo”. (1 Pedro 1:13)

Mientras vivimos en la “esperanza” de lo que SERÁ – algún “día”caminamos por fe y no por vista (2 Corintios 5:7). Y EDIFICAMOS sobre la roca, el fundamento, la piedra angular. Aún no “entendemos” lo que el templo santo será o de qué constará. Pero nosotros como por un espejo oscuramente (1 Corintios 13:12) – confiamos y obedecemos para que nuestro SEÑOR pueda “edificar” un templo para SU gloria. Disfrutamos y apreciamos la oportunidad que ÉL nos ha dado para demostrar con nuestras vidas la gratitud que tenemos por darnos una eternidad con ÉL en perfección. Y vivimos para ÉL. Queremos llegar a ser MEJORES esclavos. Porque entendemos – a través de SU sacrificio eternamente eficaz y suficienteque es MÁS bienaventurado dar que recibir (Hechos 20:35). Y QUEREMOS HACER lo mismo por ÉL.

en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.

Friday, August 28, 2026

DIOS SABE y AMA

Gálatas 3:6 
Así Abraham creyó a Dios 
y le fue contado como justicia.

En el momento en que “creemos” – DIOS coloca soberanamente la justicia de nuestro SEÑOR crucificado “en” nosotros. No podemos “elegir” creer el evangelio – independientemente de cuán convincente sea el argumento y de con qué frecuencia lo escuchemos. La calidad o la cantidad de evangelio no hacen que creamos. Creemos cuando somos “nacidos de nuevo” y podemos “entender”. No entendemos porque no podemos entender hasta que DIOS actúa. “Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero para nosotros que somos salvos es poder de DIOS.” (1 Corintios 1:18). La Biblia declara: “Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados” (Efesios 2:1). Una persona muerta no puede “elegir” creer. Una persona muerta – espiritualmente – está muerta. Hasta que (y “si”) – DIOS actúa en esa persona.

En el “momento” en que DIOS actúa sobre nuestras almas “muertas” – y HACE que NAZCAMOS DE NUEVO eternamente – nos volvemos eternamente vivos. Somos “salvos”. Y nuestro DIOS coloca la perfecta justicia de SU único HIJO “en” nosotros. (Por favor, lea 2 Corintios 5:21 detenidamente y con reflexión.) No podemos “ver” esto. SABEMOS que algo sucedió. Pero no podemos determinar con claridad “qué” ha ocurrido.

CREEMOS en DIOS porque ÉL decidió que nos salvaría antes de crear la creación. (Por favor, lea el capítulo 8 y el capítulo 9 de Romanos detenidamente y con reflexión.) La Biblia es clara. Todos los que estarán en el cielo fueron elegidos por DIOS antes de que comenzara la creación. Llamamos a este favor espiritual eterno – gracia. “Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9).

Abraham no “eligió” existir. El ES (en este momento) – un individuo bendecidísimo. Porque él es el padre de muchas naciones y de muchos creyentes (Génesis 22:18). DIOS formó a un hombre a quien conocemos como Abraham. Caminó por los desiertos y las colinas de un país extranjero durante muchos años. A pesar del hecho de que DIOS le prometió que poseería toda la tierra que caminara, él nunca fue dueño de ninguna “tierra” hasta que su esposa, Sara, murió (Ver Génesis 23). Y hasta el día de hoy – Israel nunca ha ocupado la tierra prometida por completo. Algún día - DIOS completará lo que ha comenzado (en Israel – durante el milenio y) en nosotros (Filipenses 1:6).  Tampoco lo escogemos.  DIOS recibirá toda la gloria que hay en el cielo. Toda.  Porque TODO lo bueno viene de ÉL (Santiago 1:17).  

Así que – hoymis queridos hermanos y hermanas EN CRISTO – seamos agradecidos por TODO lo que nuestro SEÑOR ha hecho por nosotros. Así como Abraham ES bendecido en este momentoporque DIOS lo planificó asínosotros somos BENDECIDOS en este momento – aunque no lo entendamos con claridad. ÉL ha colocado en nosotros la justicia de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Nuestro SEÑOR tomó nuestros pecados sobre SÍ MISMO en la cruz – y nos DIO SU justicia. La cruz ES – sin duda – la transacción más injusta que jamás haya ocurrido en la historia de la creación. JESUCRISTO recibió el ETERNO castigo, vergüenza y condenaciones de todos nuestros pecados y, a cambio, colocó EN nosotros SU justicia (lea 2 Corintios 5:21 otra vez). Somos eternamente perfectos. No podemos “ver” esto – todavía. PERO – HECHO (TERMINADO / COMPLETO) “ES”. (Las palabras de nuestro SEÑOR en la cruz. Juan 19:30.) La transacción eterna se completó hace un poco menos de 2,000 años.

Y DIOS QUIEN creó el “tiempo”puede disfrutar de QUIÉNES SOMOS dentro de un millón de años a partir de hoy en este mismo momento. ÉL SABE. Y ÉL nos ama. Con un amor que es igual al amor que ÉL tiene por SU único HIJO. Porque ese es el precio que SU HIJO pagó por nosotros – SU vida. Y el PADRE y el ESPÍRITU SANTO soportaron ver a una parte de ELLOS MISMOS – JESUCRISTO – ser castigada por nuestra “salvación”. SOMOS justos. Eternamente perfectos. Porque DIOS decidió – antes de que ÉL creara el sol – que nosotros creeríamos. Y somos verdaderamente bendecidos. Más de lo que podemos imaginar (1 Corintios 2:9). “Vivamos” hoy en honor a AQUÉL QUE se dio a SÍ MISMO por nuestra salvación. Compartamos el evangelio durante todo el día de hoy. No sabemos a QUIÉN ha elegido nuestro SEÑOR y ÉL nos ha dado un ministerio de reconciliación (2 Corintios 5:18). Amemos a los demás hoy – porque ÉL nos amó en la cruz. Y CREEMOS en ÉL.

Así Abraham creyó a Dios 
y le fue contado como justicia.

Sufrimiento - Un Poco Tiempo - Garantizado

1 Pedro 5:10 
Y después de que 
hayan sufrido un poco de tiempo, 
el Dios de toda gracia, 
que los llamó a Su gloria eterna en Cristo, 
Él mismo los perfeccionará, afirmará, fortalecerá, y establecerá.

Y después que hayan sufrido un poco de tiempo… La mayoría de los cristianos del siglo XXI creen erróneamente que su relación con Diosprovista mediante el acto soberano de la muerte de Su único Hijo Jesucristoles brindará una existencia bendecida en este planeta maldito. No hay nada en el Nuevo Testamento que sostenga o respalde esta idea. (Se hicieron promesas a Israel en el Antiguo Testamento para bendecir a la nación — SI obedecía. Israel no obedeció. Las promesas que se le hicieron se cumplirán en el futuro.)  Al contrario, los autores del Nuevo Testamento sufrieron, al igual que los apóstoles. Jesucristo — siendo Dios — no vivió una vida bendecida en este planeta maldito durante Su primera venida aquí. (Su vida fue “bendecida” en el sentido de que vivió una vida perfecta y sin pecado.) NO fue bendecido en Su existencia física aquí.  Al contrario – Él fue crucificado por ser sin pecado en un mundo perverso y maldito.

Dios no le debe nada a nadie – en ningún lugar. Nuestro Creador, en Su gracia soberana, restauró nuestra relación con Él mediante el perdón de su Hijo en la cruz (2 Corintios 5:20-21). Nuestra relación está restaurada (reconciliada). Todos nosotros necesitamos recordarquiénes” somos y “dónde” estamos en el plan eterno de Dios.

NOSOTROS somos pecadores (esto es “quiénes” SOMOS). Pecadores perdonados — pero aún pecadores. Nuestros pecados tienen consecuencias incluso ahora. Estamos salvados eternamente. PERO. Todavía no. Todavía no. Y las consecuencias de nuestra “naturaleza pecaminosa” — nuestra carne — nos causan sufrimiento en esta vida aún maldita. DEBERÍAMOS sufrir. Vuelva a leer eso y reflexione sobre lo que significa. Somos pecadores (perdonados). Porque todavía ocupamos cuerpos pecaminosos y rebeldesdeberíamos sufrir. Y vivimos (el “dónde”) en un planeta maldito. Este planeta todavía está bajo la maldición que Dios impuso sobre él en el huerto del Edén (Génesis 3:17). Somos insensatos al “esperar” que la vida sea cómoda y sin contratiempos en este planeta maldito.

Nuestro Señor soberano nos permite sufrir. Él usa nuestras circunstancias, nuestras perspectivas confundidas (egocéntricas), nuestros cuerpos mortales (llenos de pecado) — para instruirnos. Aprendemos lentamente a MORIR (literal y experiencialmente). Al sufrir — aprendemos que nuestra perspectiva — nuestro cuerpo — nuestra existencia es egocéntrica. Y aprendemos que podemos ESTAR GOZOSOS cuando sufrimos diversas pruebas y dificultades (Santiago 1:2-3). Aprendemos que nuestra pecaminosidad no nos ayuda ni a nosotros ni a nadie más. Nuestro orgullo. Nuestra codicia no agrada a nadie. Ni siquiera a nosotros mismos.

Dios DEBERÍA permitirnos sufrir. ¡¡Merecemos sufrir MÁS de lo que sufrimos!! Dios es santo y perfecto. Nosotros no. En nuestro sufrimiento — Él nos refina. Él nos hace y nos moldea en personas que se parecen más a Él — menos a nosotros. Permítame animarle a orar menos para que Dios detenga su sufrimiento. Ore más para que nuestro Señor le dé sabiduría EN su sufrimiento. La razón por la que llamamos al sufrimiento — sufrimiento — es porque nuestra “carne” quiere ser igual a Dios. Deje de exigir que Dios “arregle” lo que le abruma (preocupa / amenaza / carga). Acepte Su voluntad y confíe en Él mientras obedece. Y después de que haya sufrido un poco de tiempo (20, 40, 60 años) — el Dios de toda gracia…

En Su gracia — en Su hesedDios ELIGIÓ rescatar a “algunos” (unos pocos) de la condenación eterna que TODOS merecemos. Reflexione sobre eso de nuevo — despacio. MERECEMOS la condenación eterna en el infierno. Todos nosotros. Esta es la existencia que MERECEMOS. Para siempre. En Su gracia — Dios PROMETIÓ darnos vida eterna. Vida verdadera. No la “vida” que ha conocido (antes o) después de ser salvado. La “vida” que conocemos en estos cuerpos perdonados y llenos de pecado es mucho mejor que la vida que conocíamos antes de ser “salvados”. Pero NO es la VIDA que conoceremos cuando seamos colocados en nuestros cuerpos inmortales y glorificados. SABREMOS lo que significa la “salvación” — un “día”. Pero todavía no. Todavía no.

Dios nos llamó a Su gloria eterna en Cristo. NO entendemos este llamado todavía. Sabemos — en nuestros corazones que somos llamados. SABEMOS que somos “nacidos de nuevo”. Pero no SABEMOS qué significa eso. No claramente. ¿Qué es la eternidad? ¿Qué es la gloria? Son ideas excelentes. Podemos (y debemos) considerarlas. Pero lo que verdaderamente significan está más allá de nuestro alcance mortal, limitado y lleno de pecado. Somos llamados a SER algo mucho mejor de lo que somos. Pero — todavía no. Todavía no. En Su gracia — Dios nos hará — eternamente — perfectos. Estaremos vestidos de Su justicia. Tendremos cuerpos inmortales y glorificados. Que nunca mereceremos. Él hizo esto porque Él es un Dios de gracia.

Cuando estemos “vestidos” con nuestros cuerpos inmortales y glorificados — Él completará lo que ha comenzado (Filipenses 1:6). Él nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá eternamente. En Su presencia. Hasta ESE día — dejemos de pedirle a Dios que “arregle” los problemas y las cargas que Él providencialmente nos ha dado. En su lugar, pidámosle a nuestro Señor que nos ayude a llevarlos (Mateo 11:28-30). Este cambio de actitud nos hará más sabios. Nosotros no somos Dios. Él no necesita “arreglar” lo que nos abruma. Necesitamos la paciencia y la sabiduría para “caminar” a través de los sufrimientos que soportaremos “por un poco de tiempo”. Y, después este “tiempo corto”, nuestro amoroso y soberano Señor nos llevará a casa. Para ESTAR con ÉL — en perfección — para siempre. Signifique lo que signifique. (“Whatever that means.”)

Y después de que 
hayan sufrido un poco de tiempo, 
el Dios de toda gracia, 
que los llamó a Su gloria eterna en Cristo, 
Él mismo los perfeccionará, afirmará, fortalecerá, y establecerá.

Thursday, August 27, 2026

Anhelamos Nuestro Señor

Isaías 26:8 
Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios, 
Oh Señor, 
te hemos esperado. 
Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.

¿Qué aprendemos al seguir el camino de los juicios de nuestro Señor? Aprendemos a morir a nosotros mismos. No podemos cumplir el plan de Dios usando nuestra propia “razón” o nuestras habilidades. Romanos 12:1-2 nos dice que podemos conocer la perfecta voluntad de Dios cuando nuestra mente es transformada. Nuestra mente se transforma a medida que estudiamos con obediencia (2 Timoteo 2:15), meditamos en Su palabra (Salmos 1:2-3) y nos rendimos a Él (Efesios 5:18) a través de la oración constante (1 Tesalonicenses 5:17).

A medida que practicamos estos versículos y aprendemos a permitir que nuestro Señor permanezca más tiempo en el trono de nuestros corazones, seguimos más de cerca el “camino de Sus juicios”. Al seguir a nuestro Señoraprendemos a tomar nuestra cruz y morir a nosotros mismos (Lucas 9:23).

Cuanto más tiempo pasamos “en” nuestro Señor – más deseamos ESTAR con Él. No disfrutamos de los caminos de este mundo. No pertenecemos aquí. No estamos en casa. Aún no. Y dejamos de intentar “sentirnos” en casa en este polvo. Dejamos de ceder ante el egoísmo de nuestra carne.

Y anhelamos cada vez más estar con Él. Aguardamos con anhelo. Él es nuestra esperanza. “En” Él encontramos nuestra vida eterna.

Y Jesucristo se convierte en nuestro deseo. Su nombre — el nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11) — se convierte en el anhelo de nuestra alma. A medida que “morimos”, nuestro deseo de ESTAR con Él se vuelve más fuerte. Queremos estar “en la iglesia”. Queremos ver a nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Porque su presencia nos da consuelo. Las cargas que ellos llevan (al aprender a morir a sí mismos) crean una comunión de padecimientos (Filipenses 3:10). Caminamos con nuestro Señor y recibimos consuelo al compartir con Su Cuerpo en esta vida caída. Queremos ESTAR con Él. Él ES el deseo de nuestra alma.

Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios, 
Oh Señor, te hemos esperado. 
Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.

Tuesday, August 25, 2026

¿Eres Un Amigo?

Juan 15:14 
Ustedes son Mis amigos 
si 
hacen 
lo que Yo les mando.

Nuestro SEÑOR habló estas palabras a los once hombres que habían pasado los últimos tres años con Él. Esta era SU última noche en esta tierra con SU divinidad envuelta en carne. ÉL SABÍA que al día siguiente ÉL sería crucificado. Y ÉL compartió los asuntos más fundamentales e importantes con los once que ÉL había elegido en esta última noche. ÉL no dio muchos mandamientos. Pero este mandamiento era simple y claro.

¿Quieres tener un AMIGO eterno? ¿Quieres que el SEÑOR de la creación te llame SU amigo? ÉL dio SU mandamiento en el versículo 17: “Esto les mando, que se amen unos a otros”. Un mandamiento simple. Un mandamiento directo. Claro. Conciso. ¿Quieres que el SEÑOR de todo y de todos te llame A TI SU amigo? Ama a los hermanos y hermanas. Ámalos. No con palabras. No con oraciones (aunque esta es una buena opción SECUNDARIA).

Ámalos con tu vida. Ámalos con tus esfuerzos. Ámalos con preocupación por su bienestar. Ámalos con el deseo de protegerlos de los peligros pecaminosos que nos rodean y nos inundan a todos. Ámalos. Y niégate a ti mismo. A medida que verdaderamente AMAS a los hermanos – tu preocupación por ti mismo y tu bienestar disminuirá al mismo ritmo. Y esto es MEJOR para TI. A medida que aprendes a morir por completo – la vida se vuelve más centrada en DIOS. Más significativa. Más bendecida. Y te conviertes en SU esclavo (Efesios 6:6).

Este es el propósito del amor de nuestro SEÑOR. Pablo lo expresó de esta manera en 2 Corintios 5:14: “El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron”. Cuando OBEDECEMOS el mandamiento de nuestro SEÑOR (esto NO fue una petición – ÉL nos MANDÓ a amarnos unos a otros) – aprendemos a morir literalmente – internamente – a nosotros mismos. Nos volvemos más humildes. Más centrados en los demás. Menos centrados en nosotros mismos. Somos enseñables. Queremos CONOCER más a nuestro SEÑOR. Lo buscamos a ÉL más profundamente. Y nuestras vidas se vuelven más útiles para ÉL.

Así que – mis queridos hermanos y hermanas. ÁMENSE UNOS A OTROS. Con acciones. HAZ cosas por los de tu familia inmediata. HAZ cosas por los de tu iglesia. ÁMALOS con acciones (Santiago 2:18-26). NO con palabras. ¡¡Alabado sea DIOS!! ÉL NO nos amó “hablando de” nuestra salvación. ÉL nos amó completa y profundamente – mientras colgaba de una cruz vergonzosa. En nuestro lugar. Para que pudiéramos vivir para ÉL. Hoy. Ama al SEÑOR con tu obediencia a SU mandamiento. Y AMA a los hermanos y hermanas con tus esfuerzos, con tu tiempo, con tu energía. Y cuando dejes esta vida – SI HACES esto – nuestro SEÑOR te llamará A TI “amigo”. Increíble. Pero cierto.

Ustedes son Mis amigos 
si hacen lo que Yo les mando.

Gratitud Por SU hesed (Amor Fiel)

Salmo 100:5 
Porque el Señor es bueno; 
Para siempre es Su hesed (misericordia), 
Y Su fidelidad por todas las generaciones.

¡¡TODO lo que hace nuestro SEÑOR es BUENO!! ¡¡TODO!! ÉL no puede “HACER” nada malo. Nunca. ¡¡ÉL ES BUENO!! La mayoría de las personas que han existido irán a un infierno eterno. ÉL le demostrará a cada una de ellas “por qué” ÉL ES BUENO al enviarlas allí. (Romanos 1:20) Cada ser humano SABE que DIOS es real y no tienen excusa. ÉL les mostrará los momentos en que lo “supieron”. Fuimos hechos a SU imagen. Hay “algo” en nuestros corazones y mentes — ANTES de que fuéramos salvos — que SABÍA que DIOS estaba allí, en un reino que no podíamos ver. ¡¡Nuestro SEÑOR es BUENO!!

Y para los pocos a quienes ÉL eligió soberanamente para SALVAR eternamente — SU hesed (amor fiel - misericordia) es eterno. Nuestro SEÑOR murió en nuestro lugar. ÉL FUE un sacrificio propiciatorio. SU muerte proveyó nuestro perdón eterno. DIOS ya no está airado con SUS hijos elegidos y adoptados. El precio — el precio eterno — de nuestro castigo ha sido pagado por completo. La deuda está cancelada. Somos eternamente redimidos. Nada puede separarnos del amor que ÉL demostró por nosotros en la cruz. SU hesed (amor fiel / fidelidad amorosa) es eterno. Dura para siempre. Y ESTAREMOS en el cielo — con ÉL — en 1,000,000 de años y aún más. ¡¡Riendo, hablando, compartiendo, amando y glorificando a JESUCRISTO por lo que ÉL ha hecho!!

La fidelidad de nuestro SEÑOR es para todas las generaciones. Veremos a Adán y Eva — la primera generación en el cielo. Conoceremos — en el cielo nuevo y la tierra nueva — a la última persona en ser SALVADA al final de la batalla milenial. Hay un ser humano que será el último pecador en ser salvado por la gracia de DIOS. ¡¡DIOS SABE “quién” ES esta persona — ahora mismo!! Y SU ELECCIÓN soberana de “salvarla” se cumplirá. ÉL CUMPLIRÁ SUS planes para la humanidad (Isaías 46:10). Y SU fidelidad abarca desde la primera generación hasta la última. SU fidelidad al amar a quienes ÉL eligió cubre la existencia de la historia humana. Porque nuestro SEÑOR es el SEÑOR de TODOS. ¡¡Y ÉL ES BUENO!! Siempre. Eternamente. ¡¡BUENO!!

Porque el Señor es bueno; 
Para siempre es Su hesed (misericordia), 
Y Su fidelidad por todas las generaciones.

Jesucristo Regresará

1 Tesalonicenses 1:10  y esperar  de los cielos  a Su Hijo,  al cual resucitó de entre los muertos,  es decir, a Jesús,  quien nos libra de...