Gálatas
5:22a
El fruto del Espíritu es amor...
Es dudoso
que el fruto del Espíritu esté escrito de una manera “priorizada”. Las
cualidades proporcionadas por el Espíritu no se enumeran en orden de
importancia. Excepto por la primera fruta. Un cristiano “nacido de nuevo” es
una persona que ama. Sinceramente. Desde el corazón. Es BUENO para nosotros
VIVIR amor. Cuanto mejor AMEMOS a los
demás (especialmente a los hermanos y hermanas en Cristo) en esta vida – mejor
amaremos a los demás eternamente en el cielo (1 Timoteo 4:8). Nuestro amoroso
Señor nos asigna tareas en esta vida con el fin de prepararnos para la vida
venidera. En el cielo “nuevo”, amaremos perfectamente a nuestro Señor y a SUS
escogidos (todos los creyentes). Todos tendremos cuerpos sobrenaturales y
amaremos perfectamente, sin pecado.
Es BUENO
revisar la explicación de Pablo – guiada por el ESPÍRITU SANTO – sobre el
"amor" que se encuentra en 1 Corintios 13: 4-7: “El amor tiene
paciencia, el amor es bondadoso y no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se
hace arrogante. No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita,
ni lleva cuentas del mal. No se goza de la injusticia, sino que se
regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo
lo soporta.” MIRA lo que el ESPÍRITU
SANTO hace con la palabra “amor”. ÉL explica qué es el “amor” explicando lo que
“hace”. El verdadero “amor” - el amor ágape - busca el bienestar del receptor
de este amor. No “exige”. “Hace” cosas por los demás.
Cuando “decimos”
que "amamos" a alguien desde una perspectiva “mundana” – entramos en
la relación con nuestra propia lista de exigencias y expectativas. Esto NO es
amor. El verdadero amor busca el bienestar genuino de la otra persona – y se
queda allí. No pide nada más. El amor ágape desea ayudar a la otra persona
a ser más como Jesucristo. Y, mientras
que “amamos” – el acto de dar preferencia a la persona “amada” nos ayuda
aprender a morir a nosotros mismos. Entonces,
las dos personas – el dador y el recipiente del amor “agape” son transformados por
vivir este amor tan profundo – tan inspirado por DIOS.
La primera
faceta de la "joya" (sustantivo singular) que es el "fruto del
Espíritu" es el amor. El amor es lo que permanece con nosotros cuando la
fe y la esperanza se eliminan (1 Corintios 13:13). Es la mayor y permanece
porque cuando estamos en presencia de JESÚS CRISTO, no necesitaremos fe ni
esperanza. ESTAMOS con ÉL. SEGUIREMOS AMANDO. Por eso se pone el foco en el
amor como punto de partida para el "fruto del Espíritu". Nuestro AMOR
debe ser espontáneo y sincero. NO es algo que hagamos para “mostrar” a otros nuestra
espiritualidad. El amor agape es
algo que SOMOS porque nuestro Señor nos ha hecho de “nacer de nuevo”.
El fruto del Espíritu es amor...