Gálatas
5:22
Pero el fruto del Espíritu es … paciencia…
La mayoría
de las personas consideran la paciencia como una espera pasiva o una tolerancia
apacible, la mayoría de las palabras griegas traducidas como “paciencia” en el
Nuevo Testamento son términos activos y enérgicos. Consideremos, por ejemplo,
Hebreos 12:1: “Por tanto, ya que estamos rodeados de una tan grande nube de
testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos asedia,
y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (NVI). ¿Acaso se
corre una carrera esperando pasivamente a los rezagados o tolerando con
mansedumbre a los tramposos? ¡Claro que no! La palabra traducida como “paciencia”
en este versículo significa “perseverancia”. Un cristiano corre la carrera con
paciencia perseverando a través de las dificultades. En la Biblia, la paciencia
es perseverar hacia una meta, soportar las pruebas o esperar con esperanza el
cumplimiento de una promesa.
La paciencia no
se desarrolla de la noche a la mañana. El poder y la bondad de Dios son
fundamentales para su desarrollo. Colosenses 1:11 nos dice que Él nos fortalece
para tener “gran perseverancia y paciencia”, mientras que Santiago 1:3-4 nos
anima a comprender que las pruebas son Su manera de perfeccionar nuestra
paciencia. Nuestra paciencia se desarrolla y fortalece aún más al confiar en la
voluntad y el tiempo perfectos de Dios, incluso ante los malvados que “prosperan
en sus caminos, cuando llevan a cabo sus planes perversos” (Salmo 37:7).
Nuestra paciencia será recompensada al final, “porque la venida del Señor está
cerca” (Santiago 5:7-8).
La paciencia
también mejora cuando una persona ayuna con regularidad. Al ayunar, le
enseñamos al cuerpo – con la ayuda del Espíritu Santo – a “esperar”. El ayuno
es bíblico. Debemos ayunar para honrar a nuestro Señor. Al honrarLo,
comprendemos de forma más profunda y clara el significado de – ya está hecho,
pero todavía no. Somos salvos – pero todavía no. Conoceremos a Jesucristo –
pero aún no. La experiencia cristiana es una experiencia de paciencia. Aprender
a esperar con Dios mientras Él avanza en SU plan para SU gloria. El Espíritu Santo
nos ayuda a “esperar” – ser paciente. Sé
paciente. Y hónraLO con tu vida. ¡Lo mejor está por venir!
Pero el fruto del Espíritu es … paciencia…