2 Pedro 3:13
Según
las promesas de Dios
esperamos cielos nuevos y tierra nueva
en los cuales mora
la justicia.
Según Su promesa… A
menudo no nos detenemos a pensar en CUÁNTO perdemos al no confiar en DIOS. Por
error, “creemos” que ÉL no nos escucha y que, ciertamente, no puede hacerse
cargo de todos los asuntos que debemos sobrellevar. Como resultado, lanzamos
una oración apresurada y superficial por la mañana, y nos precipitamos de lleno
en el caos del día. Y así, perdemos de vista lo principal – JESUCRISTO y las bendiciones que nos aguardan…
Pedro (el autor de esta
carta) era un pescador muy ocupado – HASTA que conoció a JESUCRISTO. Incluso
después de tres años de caminar, comer y dormir junto al SEÑOR, no COMPRENDÍA
realmente con QUIÉN compartía su vida. Una mañana de domingo, Pedro entró
corriendo en el sepulcro donde habían depositado al SEÑOR. Esa misma noche, el SEÑOR
se les apareció en el lugar donde se encontraban escondidos, y en ese instante
la vida de Pedro cambió para siempre (Juan 20). Pedro
ENTENDIÓ y CREYÓ verdaderamente que JESUCRISTO era — y es — DIOS MISMO.
Y NUESTRO SEÑOR (AQUEL
– de quien seguimos dudando) nos dijo claramente – “Buscad PRIMERO el reino de DIOS y SU justicia, y TODAS
estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). La comida, la ropa, TODAS nuestras
necesidades… nuestro SEÑOR prometió proveérnoslas
— PROMETIÓ — SI
BUSCABAMOS PRIMERO SU reino y SU justicia.
Cuando CONFIAMOS y OBEDECEMOS – APRENDEMOS a VIVIR esta
vida caída basándonos en SUS promesas. Al CONFIAR en DIOS y no en nosotros
mismos, ANHELAMOS más profundamente los nuevos
cielos y la nueva tierra.
Nuestro ENFOQUE cambia. Esta “vida” se vuelve más clara. La “caída” de Adán y Eva provocó
que esta “vida” quedara bajo maldición. A medida
que CONFIAMOS en nuestro SEÑOR y LE OBEDECEMOS – nos enfocamos MÁS en
JESUCRISTO y en SU reino. Anhelamos EXISTIR
eternamente en los cielos nuevos y la tierra nueva (Apocalipsis 21). ¡¡¡Esa EXISTENCIA es la VERDADERA VIDA!!! ¡Una VIDA eterna, bendita y perfecta! Y nuestro SEÑOR nos ha provisto esta nueva, mejorada, futura VIDA porque
nos ama MÁS de lo que podemos ENTENDER.
En esa
VIDA PERFECTA que ha de venir – NO pecaremos. OCUPAREMOS
cuerpos glorificados. Nuestra “naturaleza” pecaminosa será — por Su gracia y Su amor — eliminada eternamente.
Le amaremos a ÉL y nos amaremos unos a otros de la manera correcta.
Perfectamente. Humildemente. Gozosamente. Nuestro
ANHELO de esperar los cielos nuevos y la tierra nueva se cumplirá. Esta realidad — nuestra NUEVA realidad — es INEVITABLE.
Nuestro SEÑOR y SALVADOR así lo declaró. Haríamos bien en
centrarnos en JESUCRISTO y en SU reino — en SU justicia — hoy.
Según las promesas de Dios
esperamos cielos nuevos y tierra nueva
en los cuales mora la justicia.