Salmos
119:143
Angustia y aflicción han venido
sobre mí,
Pero Tus mandamientos son mi deleite.
Buscamos “comprender”
esta vida. Anhelamos profundamente que todo lo que “sucede” tenga sentido.
Queremos “saber” POR QUÉ “suceden” las cosas. Queremos ser “el dios” de
nuestras vidas. Y ni siquiera nos damos cuenta. Nuestra incesante “demanda” de
comprender y explicar todo surge de nuestra “carne”. Queremos ser “el señor” de
nuestras vidas. Si no podemos comprender un problema o un dolor, nos quejamos
constantemente a JESUCRISTO. Oramos sin cesar para que ÉL “solucione” lo que
nos preocupa / duele / molesta.
Pero las angustias
y las aflicciones en esta vida no son nuevas. Desde que Eva y Adán “mordieron”
el fruto prohibido – esta vida ha sido una vida de dificultades y angustia para
todo ser humano que ha “caminado” en ella. Y nuestro SEÑOR no necesita
que LE recordemos que nos sentimos incómodos. ÉL SABÍA antes de que llegáramos
a la circunstancia difícil de la que nos quejamos. ¡Noticia de última hora! – “Vivimos
en un mundo pecaminoso y caído.” La vida en este planeta “caída” no es cómoda
ni placentera en sí misma. Para nadie. El hecho de que tengamos tantas
comodidades tecnológicas nos permite tener más tiempo para quejarnos aún más de
lo que nos falta. Nuestra “carne” nunca se saciará. Samuel lo expresó
sabiamente de esta manera: «Entonces Samuel dijo: “Más LE agrada al SEÑOR que
se le obedezca…” (1 Samuel 15:22). Cuando sufrimos dolor — físico, emocional o
espiritual — nos enfocamos en nosotros mismos. Insistimos aún más profundamente
/ confundidamente en que DIOS reconozca nuestro deseo de ser
dios. Anhelamos – confundidamente – ser SU igual. Y ÉL espera en silencio a que superemos (get
over) nuestro "berrinche". Y algunos (¿la mayoría?) de nosotros nunca
lo logramos.
Para quienes
eligen madurar – y llegar a ser como JESUCRISTO – el versículo de hoy ofrece
esperanza y una “salida” de nuestras exigencias egoístas. Cuando nos
sobrevengan las dificultades y la angustia (como siempre sucederá mientras
vivamos en esta vida caída) – debemos esforzarnos aún más por “obedecer”. Nada
más. El dolor no tiene por qué tener sentido. (Lean de nuevo el libro de Job,
por favor. DIOS nunca responde a su pregunta: "¿Por qué a mí?"). NO
es necesario eliminar el malestar que nos aflige para que podamos tener gozo
(Santiago 1:2-3).
En nuestra
OBEDIENCIA a nuestro amoroso, eterno SEÑOR – encontramos significado
(servicio), consuelo y gozo. Al amarLO con todo nuestro corazón, fuerzas, alma
y mente – y a nuestro prójimo como a nosotros mismos – el malestar que “cargamos”
disminuye. “ES MÁS BIENAVENTURADO DAR QUE RECIBIR”. Así
que – mientras sufras – AMA a DIOS y a los demás. Vive así y VIVIRÁS de verdad.
DIOS nos ha dado SUS mandamientos para enseñarnos a enfocarnos en ÉL. Porque ÉL ofrece la VIDA ETERNA. No aquí.
Todavía no. Tus problemas y angustias no se “solucionarán” en esta vida. SUS
mandamientos nos ayudan a mantenernos enfocados en la ESPERANZA que solo la vida en ÉL
ofrece. La eternidad en el cielo. Una eternidad INMERECIDA en el cielo con ÉL y
muchos otros pecadores perdonados que se amarán perfectamente. Con esa meta en
mente – ¡que vengan los problemas y la angustia! ¡¡Hagámoslo!!
Angustia y aflicción han venido sobre mí,
Pero Tus mandamientos son mi deleite.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete