1 Pedro 2:20-21
Pues ¿qué mérito hay,
si cuando ustedes pecan
y son tratados con severidad
lo
soportan con paciencia?
Pero si cuando hacen lo bueno sufren por ello
y
lo soportan con paciencia,
esto halla gracia con Dios.
Porque
para este propósito
han sido llamados,
pues también Cristo sufrió por ustedes,
dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos.
En estos tiempos
en que el respeto por cualquier autoridad o código moral está
desapareciendo, sería prudente reflexionar sobre la importancia de este perícope
(pasaje). La gente ya critica cualquier claridad o rectitud moral en sus vidas.
Son hipersensibles a sus derechos y nadie (especialmente los cristianos)
debería infringir sus creencias confusas. Y aquí estamos – cuando sugerimos con
calma que una sociedad funcional requiere moralidad – la cultura mundial actual
responde con emoción y pasión para reprimir los principios cristianos. Debemos
elegir nuestras batallas. Estamos llamados a defender los principios
cristianos. Según el versículo de hoy – no debemos responder a los ataques
personales. (Incluidos ataques personales de miembros de la iglesia.)
Veamos “cómo”
respondió JESUCRISTO a los ataques extremadamente personales de los seres
humanos depravados, el mundo (el gobierno) y Satanás. Estas tres fuerzas
espirituales se aliaron contra ÉL mientras caminó en esta tierra hace poco
menos de 2,000 años.
Nuestro SEÑOR fue
el ÚNICO ser humano (DIOS envuelto en carne) perfecto y sin pecado que jamás haya vivido. ¿Y cómo trató
la humanidad a DIOS Encarnado? Ellos LO crucificaron.
ÉL fue brutalmente golpeado, azotado, crucificado y murió físicamente en la
cruz (después de Su muerte, Su cuerpo fue apuñalado con una lanza en el
costado). Y a pesar de TODO este trato brutal, ÉL nunca hizo nada malo. ¡ÉL
nunca pecó! Mientras LO acusaban falsamente, LO golpeaban, LO azotaban y LO
crucificaban, no abrió SU boca para responder a las mentiras que LE arrojaron.
Isaías profetizó esto un poco más de 700 años ANTES de que nuestro SEÑOR
naciera: “ÉL fue oprimido y afligido, pero no abrió Su boca. Como un cordero,
fue llevado al matadero; y como una oveja que enmudece delante de sus
esquiladores, tampoco ÉL abrió Su boca.” (Isaías 53:7) Nuestro SEÑOR soportó la
peor injusticia que jamás se haya infligido a alguien – en cualquier lugar – en
la historia de la humanidad. La perfección sin pecado fue injustamente
castigada y asesinada como si ÉL fuera el peor criminal. Y JESUCRISTO soportó todo
esto calladamente - en silencio.
Y en este pasaje
tan difícil de entender e implementar para nuestra “carne” – Pedro – guiado por
el ESPÍRITU SANTO – nos pide a hacer lo mismo. Al ser
santificados (hechos más santos), adoptamos una perspectiva más clara de lo que
está bien y lo que está mal. Y así debe ser. Se nos instruye a discernir. Al
comprender mejor lo que está bien y lo que está mal, queremos reaccionar ante nuestras
circunstancias con el deseo de estar en lo “correcto”. PERO – cuando se trata
de nuestro maltrato personal – se nos instruye a aguantarlo en silencio. No
debemos “aplicar rápidamente” lo que está bien y lo que está mal a aquellos que
desean abusar o maltratarnos. Si el abuso, el castigo o el maltrato que
sufrimos es solo por nosotros mismos – debemos aguantarlo en silencio. Al aguantar
circunstancias irrazonables, nuestro SEÑOR es honrado.
Este versículo es
un desafío. Nos instruye claramente – cuando la silenciosa resistencia al abuso
pueda honrar a Jesucristo – a HACER precisamente eso. Que todos
seamos más conscientes de la importancia de responder correctamente a medida
que avanzamos hacia el caos moral. El maltrato hacia las personas justas solo va a aumentar. La mayoría de
las veces, nuestro SEÑOR quiere que lo aguantamos en silencio. Necesitamos
SABIDURÍA para saber en las pocas ocasiones en que debemos abordar el trato
injusto. Todos debemos orar para que nuestro SEÑOR regrese pronto.
Pues ¿qué mérito hay,
si cuando ustedes pecan
y son tratados con severidad
lo soportan con paciencia?
Pero si cuando hacen lo bueno sufren por ello
y lo soportan con paciencia,
esto halla gracia con Dios.
Porque para este propósito
han sido llamados,
pues también Cristo sufrió por ustedes,
dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos.
Favor de escribir tus comentarios o preguntas aquí. Gracias.
ReplyDelete