Mateo 28:19
Vayan, pues,
y hagan discípulos
de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo,
En Mateo
28, nuestro SEÑOR resucitado da instrucciones finales a los once discípulos que
permanecieron fieles a ÉL. Este versículo demuestra, una vez más, las
bendiciones que nos esperan cuando podemos entender los idiomas originales de
la Biblia. (No tenemos que conocer los idiomas originales — hebreo, griego y un
poco de arameo — pero – si los aprendemos – la palabra de DIOS es aún más
profunda e impresionante que las traducciones que leemos. Cualquier buena
traducción sigue siendo la palabra de DIOS.)
La primera
palabra del versículo – ir – es un participio.
Literalmente – “mientras van” o “habiendo ido”. Lo que se entiende por este participio es –
mientras “vives la vida”. Tal como estás
“yendo”. Así como nosotros “vivimos” –
debemos HACER discípulos. Esto
significa que debemos incluir “la formación de discípulos” en cada interacción
que tengamos con cada cristiano que conocemos – familia (inclusiva inmediata),
amigos, asociados, compañeros de trabajo – “como vas” – HACER discípulos. Un cristiano obediente VIVIRÁ este
versículo en cada momento de su vida “mientras va” – mientras vive…
Hay solo un
verbo que es “activo” en este versículo. “Hacer” está en forma aorista, activa,
imperativa y plural. Todos los demás verbos en esta declaración están en forma
de participio. Aoristo significa que es una acción completada. Debemos HACER
esto. Activo significa continuo. Debemos continuar a HACER esto. Imperativo
significa – no opciones. JESUCRISTO NO está pidiendo nuestro permiso. ÉL nos
dice que HAGAMOS discípulos. Obedecemos – o no obedecemos. No hay lugar para la
confusión aquí. El aspecto plural del verbo significa TODOS nosotros. Todos.
HAGAMOS esto. Hagamos discípulos y díganles a esos discípulos que HAGAN otros
discípulos. Así es “cómo” el cristianismo ha pasado de una generación a la
siguiente durante 2,000 años.
Solo hay
una forma de “hacer discípulos”. Tenemos
que ser uno. No se puede enseñar lo que uno
no sabe. JESUCRISTO SABÍA que nos estaba asignando una tarea para toda la vida
cuando nos ordenó que “hagamos discípulos”. Un cristiano que quiera obedecer
este mandato dedicará su vida a crecer en el conocimiento y la gracia del SEÑOR
para poder seguir “haciendo” otros discípulos.
Porque nuestros “discípulos” se estancarán si no estamos creciendo. Este mandamiento perdura mientras estemos
vivos. Aprende para que puedas “hacer”. Dedica tiempo y energía para poder
TRANSMITIR tu conocimiento a los demás. “Más
bienaventurado es dar que recibir”. (A medida que obedecemos a nuestro
SEÑOR en nuestros años posteriores, ÉL nos proporciona ánimo e inspiración.) SU
mandamiento es una bendición para quienes confían y obedecen. Aunque lo dudamos seguidamente - nuestro SEÑOR nos ama - aún en SUS mandamientos. Sólo tenemos que obedecer para confirmarlo.
Tenemos que
“hacer discípulos” de todas las naciones. La iglesia actual está compuesta en
su mayoría por gentiles. (Los judíos siguen formando parte del plan de DIOS.
Sin embargo, tras su rechazo al MESÍAS hace 2000 años – han quedado “apartados”
durante un tiempo. Nuestro SEÑOR volverá a centrar SU atención en SUS promesas
a Abraham (los judíos) una vez que SU novia — la iglesia — sea arrebatada [el
rapto]). Mientras tanto, aquellos de nosotros que hablamos español tenemos MÁS
oportunidades de “hacer discípulos” de otras naciones. México, América Central y América del Sur
están llenos de personas que necesitan claridad espiritual. Deberíamos hacer discípulos de nuestras
familias y amigos en nuestro país “natal” y en otros países. No hay responsabilidad más importante ni más
bendita que la “obra” que nuestro SEÑOR nos ha dado de HACER.
A
continuación, el versículo salta abruptamente al “bautizando” — el verbo “bautizar”
en forma de participio. Debemos bautizar a los discípulos que encontremos “mientras
que vayamos” (yendo / viviendo).
Obviamente, debemos evangelizar a aquellos con quienes nos encontramos y
que no son creyentes. Si, por la gracia de DIOS, se convierten en creyentes,
debemos bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “Bautizar”
es secundario en este versículo. El mandato principal es HACER discípulos. (Para un versículo claro sobre la importancia
y la responsabilidad que tenemos de “evangelizar” – véase 2 Corintios 5:18-19.
Los cristianos tienen un ministerio de evangelización de por vida que va de la
mano con la formación de discípulos. Dos
ocupaciones a tiempo completo que deben definir “quiénes” SOMOS
como cristianos – la evangelización y el discipulado). A medida que evangelizamos a los no creyentes
y estos “nacen de nuevo” – debemos “discipularlos”. (Una vez más – los que hablan español tienen
un alcance “internacional” mucho mayor – SI lo utilizan).
Entonces –
todos los discípulos deben continuar el proceso evangelizando a otros. Las
personas que son soberanamente “salvas” a través de sus esfuerzos
evangelísticos deben entonces convertirse en sus “discípulos”. Los creyentes
deben evangelizar y discipular continuamente a otros. Continuamente. Nuestras
vidas deben ser “construidas” alrededor (literalmente
EN) de JESUCRISTO. (Esta es una nueva idea para la mayoría
de los “cristianos” en los Estados Unidos. Están convencidos de que sus vidas
deben ser construidas alrededor de los ingresos (ganancia) y discutir a JESUCRISTO cuando y si la conversación lo permite. Este es un
triste error que algún día – en un futuro no muy lejano – será corregido –
eternamente.)
Algunas
reflexiones adicionales…
Es erróneo
llamar a este versículo la “Gran Comisión”.
Muchos cristianos piensan que este versículo es una orden de
evangelizar. Aunque en este versículo se
da a entender claramente que debemos evangelizar, esa no es la idea principal
que se transmite. La orden principal es “hacer discípulos”.
JESUCRISTO concluye esta instrucción
específica en el versículo 20 con “Yo estoy con ustedes
todos los días, hasta el fin del mundo”. A partir de este final, concluimos que este
mandamiento se aplica a TODOS los creyentes hasta que ÉL regrese para
recogernos.
Vayan, pues,
y hagan discípulos
de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,