Romanos 12:4-5
Pues así como en un cuerpo tenemos muchos
miembros,
pero no todos los miembros tienen la misma función,
así nosotros,
que
somos muchos,
somos un cuerpo en Cristo
e individualmente
miembros los
unos de los otros.
Nuestros
cuerpos tienen diferentes miembros para distintas funciones. Nuestros ojos no
pueden oír. Nuestras manos no pueden soportar el peso como nuestros pies. Cada
parte de nuestro cuerpo, hasta el nivel atómico, está diseñada por nuestro
CREADOR para un propósito específico. NO
es casualidad que nuestro SEÑOR llame a SU "iglesia" – el CUERPO
de CRISTO.
No
“escuchamos” muy bien a nuestro SEÑOR. En absoluto. “Aceptamos” SU salvación
eterna y luego, confundidos, queremos “pensar” que podemos elegir la vida que
queremos “vivir”. Es CIERTO que podemos rechazar a nuestro SEÑOR y ÉL, humildemente,
se hará a un lado (véase Apocalipsis 3:20). Pero nuestro rechazo
de SU SEÑORÍO sobre nuestras vidas tiene un precio. No tendremos muchos
tesoros en el cielo, si es que tendremos alguno (1 Corintios 3:11-15). Podemos
asistir a la iglesia todos los domingos y todos los miércoles de nuestras vidas
(después de “nacer de nuevo”) y aun así tener muy pocos tesoros en el cielo, o
ninguno. Porque nuestro crecimiento espiritual no depende de a quién “vemos” o
de quién nos “ve”. Nuestro crecimiento espiritual depende por completo de nuestra
OBEDIENCIA al SEÑOR.
En SU CUERPO — la iglesia — tenemos funciones
diferentes y específicas. Cada uno de nosotros. Esta función no es para que la
“elijamos”. Nuestra mano no “eligió” ser una mano. Y nosotros no “elegimos” SER
una función específica en SU CUERPO. Estamos llamados a SERVIR A SU CUERPO. Con gozo. Con pasión. Con
constancia. Con compromiso. Es una
BENDICIÓN SER de servicio a SU CUERPO. Y cada uno de nosotros que lee este
devocional tiene un propósito específico en SU CUERPO.
Pertenecemos a SU CUERPO por SU gracia. No es mi CUERPO. Y no es tu CUERPO.
JESUCRISTO no necesita que nosotros “escojamos” lo que SEREMOS en SU CUERPO. Lo que ÉL pide es
sumisión. ÉL
ES humilde de corazón. Y quiere que SUS elegidos sean HUMILDES
también. Mientras SIRVEN A SU CUERPO.
Nosotros, que somos muchos, somos un solo
CUERPO en CRISTO, e individualmente, miembros los unos de los otros. Mi “vida” no me pertenece a
mí, SI creo este versículo. Mi vida pertenece a los
miembros de SU CUERPO, así como pertenece a JESUCRISTO. Cuanto MÁS
VIVO esta verdad en obediencia — cuanto MÁS OBEDEZCO — MÁS me vuelvo como el
SEÑOR. Y esta ES la meta del ESPÍRITU SANTO “EN”
nosotros. Que lleguemos a ser perfectos – así como ÉL ES perfecto.
Aunque nunca alcanzaremos la perfección en esta vida caída, podemos obedecer de
manera constante y mejorar. Podemos SER el hijo adoptado que LO AMA más que a nuestra
propia vida. Y podemos entregar nuestras vidas a
JESUCRISTO – así como ÉL entregó SU vida por nosotros.
Hermanos y hermanas, nos conviene OBEDECER. Somos “miembros los unos de los otros”. Y el AMOR que tenemos por
SU CUERPO debe ser más fuerte que el amor que tenemos por nuestras familias
(aquellos que no son creyentes). Esta es SU
instrucción. Debemos ser MIEMBROS los unos de los otros mientras
“ocupamos nuestra salvación con temor y temblor”. Debemos SER SIERVOS de SU CUERPO mientras desarrollamos
nuestros dones espirituales específicos.
Hoy.
Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros,
pero no todos los miembros tienen la misma función,
así nosotros,
que somos muchos,
somos un cuerpo en Cristo
e individualmente
miembros los unos de los otros.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete