Gálatas
5:14
Porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple:
“Amarás a tu prójimo
como a ti mismo.”
Pablo,
guiado por el Espíritu Santo en su carta a la iglesia en Galacia, redujo los
Diez Mandamientos a uno. Nuestro Señor los redujo a dos mandamientos en su
conversación con los fariseos (en Mateo 22:34-40) cuando declaró: “’Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu
alma y con toda tu mente.’ Este es el gran y primer mandamiento. Y el segundo
es semejante, ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos
dependen toda la Ley y los Profetas’”. ¿Qué está sucediendo? ¿Cómo los
Diez Mandamientos dados a Moisés se redujeron a dos y luego a uno?
Excelente
pregunta; razonemos juntos…
En los días
de Moisés, DIOS interactuó con SU pueblo escogido en una demostración física de
SU santidad y poder (la zarza ardiente, la gloria shekinah que guiaba a
SU pueblo, la apertura del mar para escapar del ejército egipcio, etc.). Los
Diez Mandamientos fueron dados como pautas para ser creídas y obedecidas. Los
primeros Cuatro Mandamientos abordan la idea del amor del hombre hacia DIOS;
los últimos seis definían el amor hacia las demás personas. Los Diez
Mandamientos fueron dados para convencer al pueblo de DIOS de su pecaminosidad
y de su necesidad de perdón (Romanos 3:20; 7:7-13). La nación de Israel conoció
el amor de DIOS por ellos a través de SU perdón de sus pecados en la ofrenda de
sacrificios físicos (corderos, ovejas, etc.). DIOS demostró SU amor a través
del perdón del pecado mientras ÉL esperaba pacientemente el sacrificio perfecto
que SABÍA que vendría – SU único HIJO – JESUCRISTO (Romanos 3:25). Así pues, a
Israel se le instruyó amar a DIOS y al hombre a través de los Diez
Mandamientos. Su incapacidad para cumplir la Ley requería que ofrecieran
sacrificios de animales regularmente.
En el “cumplimiento del tiempo”
(Gálatas 4:4), el SEÑOR JESUCRISTO nació de una mujer. ÉL vino a cumplir la
ley. Y ÉL condensó los Diez Mandamientos en dos: Ama
al SEÑOR tu DIOS y ama a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos
mandamientos condensan los primeros cuatro (de los Diez Mandamientos) en AMAR A
DIOS. Los primeros cuatro mandamientos están enfocados en DIOS. Los últimos
seis mandamientos están enfocados en lo «humano» (Amar a tu prójimo). Estos
requisitos SOLO pueden ser cumplidos literalmente por alguien que ha “nacido de
nuevo”. (Existe otra dimensión en la declaración hecha por nuestro SEÑOR – ya
que ÉL estaba físicamente presente como DIOS cuando pronunció estas palabras.
Debemos pensar detenidamente en las circunstancias que encontramos en los
Evangelios. DIOS ya no está presente en una PERSONA – como lo estaba cuando
nuestro SEÑOR caminó por esta tierra). JESUCRISTO les dijo los dos mandamientos
a los fariseos. Ellos no entendieron que los Diez Mandamientos fueron dados por
AMOR. No reconocieron el hecho de que necesitaban el amor y la gracia de DIOS –
NO SU santo juicio sobre sus pecados. Por lo tanto, JESUCRISTO les dijo que
necesitaban amar a DIOS y a su prójimo. Cuando “CONOCEMOS” a DIOS a través de
SU gracia – ÉL escribe SU ley en nuestros corazones en un NUEVO pacto (Jeremías
31:31-34). Aunque Jeremías 31 está dirigido específicamente a LO QUE DIOS HARÁ
con SU pueblo Israel (versículo 31), ENTENDEMOS que estamos “injertados” en el
olivo que pertenece a Israel (Romanos 11:1-23). DIOS no ha terminado SU obra
con Israel. Pero este es otro tema… 😊
Pablo
declara en Gálatas 5:14 – hay UN mandamiento – ama
a tu prójimo como a ti mismo. Las palabras de Pablo están dirigidas
a los creyentes. El contexto es completamente diferente al de la conversación
de JESÚS con los fariseos incrédulos. Había división en la iglesia en Galacia.
Pablo quería ayudar a la iglesia a entender más plenamente el AMOR y la gracia
de nuestro SEÑOR instruyéndolos a AMARSE los unos a los otros. El verdadero
amor “ágape” solo se encuentra en JESUCRISTO. No podemos amar a nuestro prójimo
como a nosotros mismos a menos que LO CONOZCAMOS. Cuando LO CONOZCAMOS e intentamos
a AMAR a nuestro prójimo de manera abnegada, nos veremos impulsados a una
constante dependencia del ESPÍRITU SANTO. Nuestra dependencia del ESPÍRITU
SANTO nos alinea con los DIEZ MANDAMIENTOS. Y ni siquiera INTENTAMOS
obedecerlos. Nuestra obediencia ES “quiénes” SOMOS al ser LLENOS del ESPÍRITU y
orar sin cesar. Nuestra justicia es mayor que la de los fariseos (Mateo 5:20).
Y los Diez Mandamientos se reducen a un solo mandamiento sencillo que no
podemos cumplir sin la gracia de DIOS. Necesitamos
a nuestro SEÑOR en nuestros corazones hoy — durante todo el día — si queremos
amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Y, así, cumplimos los DIEZ mandamientos y aún más – para la gloria a
nuestro SEÑOR.
Porque toda la Ley en esta sola palabra se cumple:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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