Juan 17:26
Yo les he dado a conocer Tu nombre,
y lo daré a
conocer,
para que el amor con que me amaste esté en ellos
y Yo en ellos.
El nombre que Jesucristo
usó en esta perícopa (Juan 17) es “Padre”.
El Dios Altísimo, Aquel que es respetado y alabado por el Hijo y el
Espíritu Santo, quiere ser conocido con el título de – “Padre”. Increíble.
Los nombres son importantes para Dios.
Cambió los nombres de varios personajes bíblicos para redefinir quiénes
eran. Y Aquel que tiene toda autoridad y
poder sobre todo tiene muchos nombres diferentes. Al Hijo se le encomendaron varias tareas
mientras estuvo con nosotros en esta tierra caída. Una de estas tareas fue decirnos el nombre
que el Dios Altísimo eligió para Sí mismo en nuestra relación con Él – Padre.
No comprendemos todas las implicaciones de un Dios eterno que elige ser
llamado Padre. Él es todopoderoso. Las estrellas que Él creó arden a
temperaturas que no nos permiten estudiarlas de cerca. No podemos fabricar un instrumento que pueda
acercarse al sol. El calor derretirá el
instrumento. Y el universo está lleno de
estrellas más grandes y más calientes que el sol. Sin embargo, Aquel que creó todo lo que vemos
quiere ser conocido como Padre.
Él es un Dios de
intimidad. Le gusta compartir nuestra
existencia con nosotros. Pasó la
eternidad compartiéndose conSigo Mismo (tres Personas en Una) antes de crear la creación. Anhela relaciones cercanas, armoniosas y
amorosas (como en el cielo). Es BUENO para nosotros
aprender a compartir nuestros pensamientos y nuestra existencia con nuestro
Padre, por la gracia mostrada en el Hijo, a través del Espíritu Santo. Él es un buen padre.
Y nuestro Padre eligió este título para Sí Mismo porque nos ama a nosotros – Sus hijos. Jesucristo – el único
Hijo del Padre – nos llama Sus hermanos y hermanas. Una vez
más, no comprendemos todas las implicaciones del título que nos da
Jesucristo. Somos adoptados por el
Padre. Como sus hijos adoptivos, el
Padre nos concede la herencia de su Hijo.
Y lo hace voluntariamente. Su
amor quiere ser conocido y realizado en Su creación. Dios es amor.
Y nuestro futuro como hijos Suyos es seguro. Será una
experiencia increíble. Y no hemos hecho
nada para merecer lo que nos espera.
Nuestro Padre disfruta bendiciendo a Sus escogidos. Porque Él nos ama. Y Él ha puesto en nosotros el mismo amor que
tiene por Su Hijo. No sólo tenemos el
amor del Padre en nosotros – el Hijo mismo está en nosotros – junto con el
Espíritu Santo.
Este versículo cierra con la idea de intimidad que disfruta nuestro
Creador. Tenemos dos personas de la
Trinidad que residen “en” nosotros – Jesucristo y el Espíritu Santo.
Comparten nuestra existencia desde nuestro interior. Porque nos aman con el amor que el Padre Les tiene a ellos. Todos los días vivimos experiencias que la
gran mayoría de los seres humanos nunca conocerán ni comprenderán. Nuestro Creador es generoso y amoroso. Él es humilde. Podemos llamarLo Padre, tal como lo hace su único Hijo. Deberíamos sorprendernos de todo lo que Él ha
hecho y provisto para nosotros. Incluso
si no lo entendemos.
Y a cambio debemos amarLo profundamente. Él es un Dios muy bueno y amoroso.
Yo les he dado a conocer Tu nombre,
y lo daré a conocer,
para que el amor con que me amaste esté en ellos
y Yo en ellos.
Comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete