1 Pedro 2:16
Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la
maldad, sino empléenla como siervos (douloi – esclavos
más bajos) de Dios.
Pedro no solo se enfocaba
por las acciones externas de los creyentes, sino también por las motivaciones
que guiaban su sumisión. Tres frases explican la perspectiva desde la cual los
cristianos deben someterse a las autoridades gobernantes. El texto griego
carece de verbo, por lo que los intérpretes deben añadirlo. Primero, deben
someterse “como personas libres” (eleutheroi). Los creyentes han sido
redimidos por la sangre de Cristo (1:18-19) y ya no están sujetos al estilo de
vida fútil propio de este mundo. Por lo tanto, la sumisión de los creyentes
nunca es servil ni fruto de la debilidad. Segundo, como personas libres, no
deben usar su libertad como excusa para el mal. La verdadera libertad libera a
los creyentes para hacer el bien. Quienes usan la libertad como licencia para
el mal demuestran que no son verdaderamente libres, ya que una vida de maldad
es la definición misma de esclavitud. Los cristianos
jamás deben someterse servilmente a los dictados del gobierno, sino obedecer
por la fuerza y la
libertad que les confiere su fe (cf. Mt 17:24-27). En tercer lugar, los
creyentes deben someterse “como siervos [douloi]
de Dios”. La palabra “siervos” también podría traducirse como “esclavos”. Los creyentes no gozan de libertad ilimitada. Su libertad se
ejerce bajo la autoridad de DIOS. De hecho, la verdadera libertad solo la
experimentan quienes son siervos de DIOS. Uno es esclavo del pecado o esclavo
de DIOS (cf. Rm 6:15-23). La
verdadera libertad, según el Nuevo Testamento, implica la libertad
de obrar con rectitud. Por lo tanto, solo quienes son siervos de DIOS son
verdaderamente libres. Los creyentes están llamados a vivir bajo
el señorío de DIOS, obedeciendo
al gobierno como SUS siervos.
Cuando
consideramos la libertad de los creyentes y su sumisión, en última instancia,
solo a DIOS, resulta evidente que el gobierno no goza de autoridad absoluta.
Pedro no preveía que los cristianos se sometieran al gobierno sin importar las
circunstancias, incluso si las autoridades gobernantes prescriben lo que es
malo. La lealtad suprema de los cristianos es a DIOS, no al César. Están
liberados del temor al César y, por lo tanto, no se sienten obligados a hacer
lo que él diga. Los creyentes son, ante todo, siervos de DIOS y, por
consiguiente, poseen un criterio para evaluar los dictados del gobierno.
Normalmente, los creyentes se someten a las órdenes de las autoridades
gobernantes, pues en el curso normal de la vida, los gobiernos castigan la mala
conducta y recompensan la buena. La inclinación e instinto de los creyentes,
entonces, será la sumisión al gobierno. Pedro quería evitar la anarquía y un
tipo de entusiasmo que rechazara cualquier estructura humana. Sin embargo, si
los gobiernos prescriben lo que es malo o exigen que los creyentes se nieguen a
adorar a DIOS, entonces los creyentes, como siervos de DIOS, deben negarse a
obedecer.
Escrito Por Tomás R. Schreiner
Comentario Nueva Americana
1, 2 Pedro, Judas
Hermanos y
hermanas, vivimos tiempos muy confusos. Los
“cristianos” quieren creer que esta vida existe para su conveniencia. No es
así. Nuestro DIOS creó esta creación para SU gloria. Comprendemos SU propósito
en nuestra existencia (y DISFRUTAMOS nuestras “vidas” más profundamente) cuando
servimos y honramos a ÉL. Vivamos hoy como SUS siervos.
Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino empléenla como siervos (douloi – esclavos más bajos) de Dios.
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