Proverbios 4:23
Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los
manantiales de la vida.
Guardar / velar
por – es un mandato imperativo. HAZLO. Vela por tu corazón. Guarda tu corazón.
Con intención seria (diligencia). Como un guardia de la torre que protege la ciudad de los
ejércitos invasores. Guarda tu corazón.
Pero espera un
minuto – la palabra de DIOS nos dice que nuestros “corazones son intrínsecamente
(inevitablemente) engañosos. ¿Quién los conocerá?” (Jeremías 17:9). Las sabias
palabras del Padre en Proverbios 4 (probablemente de Salomón) nos piden que
hagamos lo imposible. Cuando se nos ordena "cuidar nuestros
corazones" en Proverbios 4:23 – se nos instruye a hacer lo imposible. A
propósito. Porque es DIOS quien responde a la pregunta retórica (¿quién conocerá el corazón?) de Jeremías en
Jeremías 17:10: "YO, el Señor, escudriño el corazón, Pruebo los
pensamientos, Para dar a cada uno según sus caminos, Según el fruto de sus
obras". Nuestro SEÑOR pide lo imposible para que podamos APRENDER a
depender de ÉL. Una revisión superficial de la historia de Israel, o la
iglesia, demuestra que DIOS siempre coloca a SU pueblo elegido en
circunstancias abrumadoras para que puedan aprender a confiar en ÉL. Israel
venció a grupos que eran más grandes y más fuertes que los judíos. La iglesia
ha crecido por todo el mundo, aunque no es una organización físicamente
agresiva. “Es DIOS quien obra en ustedes” (Filipenses 2:13). Sería SABIO buscarLO
mientras ÉL escudriña nuestros corazones. Y ÉL nos ayuda a guardarlos con
diligencia. Como un guardia en la torre de vigilancia.
Hay otro aspecto
de “guardar nuestros corazones con diligencia” que podemos implementar.
Nuestros pensamientos pueden “transformar nuestra mente” (Romanos 12:1-2). Nos
ayudan a tener “la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). La Biblia nos anima a
“vivir” estas palabras de Pablo: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es
verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo
lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en
esto pensad” (Filipenses 4:8).
Nuestro generoso
y amoroso SEÑOR nos da diferentes herramientas para “velar por nuestros
corazones con toda diligencia”. Y es IMPORTANTE que – desde nuestro lado de la
eternidad – lo intentemos. DIOS transforma nuestros débiles esfuerzos de fe en
milagros. No milagros que podamos “ver” – sino milagros en nuestro crecimiento
y comprensión espiritual. Solo por SU gracia comprendemos todo lo que
entendemos sobre nuestro Creador eterno. ÉL ES un SER diferente. Tres PERSONAS
en UNA. DIOS.
Y a medida que “aprendemos
a creer” que nuestro SEÑOR habita en nuestros corazones – podemos cederLE SU
lugar con mayor disposición (Apocalipsis 3:20). Más intencionalmente. Y ÉL tendrá
mayor control sobre nuestros “corazones engañosos”. Nuestros corazones aún nos
engañan. Pero – aprendemos a reírnos de nosotros mismos con más frecuencia, ya
que nuestro SEÑOR nos muestra con mayor facilidad lo egocéntricos, orgullosos y
confundidos que somos “en nuestros corazones”. Aprendemos a cederLE nuestros
corazones engañosos. Y nos cuesta “permanecer” allí. Porque nuestros corazones
engañosos son implacables en su deseo de confundirnos. Disfrutamos del
pecado (nuestra carne lo disfruta). Aunque nos espera el cielo. Nuestros
corazones quieren desobedecer a nuestro amoroso y generoso SEÑOR.
Y de nuestros
corazones brotan los manantiales de la vida. ¡¡Piénsenlo!! Los pensamientos de
nuestro SEÑOR – cuando nos rendimos a ÉL – fluyen de nuestros corazones. Porque
ÉL es “la vida”. Pablo lo explicó en su carta a los Corintios:“Pero tenemos este tesoro en vasos
de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder
sea de DIOS y no de nosotros. Afligidos en todo, pero no
agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados;
derribados, pero no destruidos. Llevamos siempre en el cuerpo por todas partes
la muerte de JESÚS, para que también la vida de JESÚS se
manifieste en nuestro cuerpo. Porque nosotros que vivimos, constantemente
estamos siendo entregados a muerte por causa de JESÚS, para que también la vida
de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal." (2 Corintios 4:7-11). Cuando nuestro SEÑOR fluye de nuestros
corazones – nuestra “experiencia” en esta vida se profundiza. “El que cree en MÍ, como
dice la Escritura: ‘De lo más profundo de su
ser brotarán ríos de agua viva’” (Juan 7:38). Nuestro SEÑOR nos ama más
de lo que entendemos. ÉL quiere usarnos para SU gloria. Al aprender a confiar en ÉL
y no en nosotros mismos – nos volvemos más útiles para SUS propósitos. Y “ríos
de vida” fluyen de pecadores débiles y egocéntricos como tú y yo. Nuestro SEÑOR
es MÁS que increíble. ÉL ES MÁS que
bueno.
Con toda diligencia guarda tu corazón,
Porque de él brotan los manantiales de la vida.
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