1 Juan 4:19
Nosotros amamos porque Él nos amó primero.
Nosotros amamos.
El amor en este versículo – y en toda la primera epístola de Juan – es amor “ágape”.
El amor ágape es un amor que los seres humanos no pueden “crear” por su propia
voluntad. El amor ágape es un amor desinteresado. El objeto de su afecto no
merece ni busca su beneficio. El amor ágape se “gasta” en aquellos que no lo
merecen. El amor ágape viene (se realiza) con un precio. El amor ágape no busca el método más
fácil o cómodo para cuidar a sus receptores. Al contrario, el amor “ágape” se
gloría en el precio pagado por el beneficio del receptor. El amor ágape no es
orgulloso. El amor ágape no busca ser visto. Pero el amor ágape no evita el
dolor y la incomodidad. El amor ágape invita a la incomodidad que se encuentra
en el cuidado del receptor de su afecto.
Debemos amar
ágape a los demás. Debemos beneficiarlos. Constantemente. Debemos hacer lo
BUENO. Debemos amar ágape.
Porque Jesucristo
nos amó ágape, primero. JESUCRISTO, sentado en el cielo perfecto, se humilló y
se envolvió en carne humana. Pasó nueve meses en el vientre de María. Tras su
nacimiento milagroso, pasó treinta años en un profundo silencio. No sabemos qué
hizo de adolescente o de joven. Sabemos que esperó. Pacientemente. Con el paso
de los días…
Después comenzó a
hacer milagros. Tres años de milagros. Para que supiéramos que Dios había
venido. ÉL estaba con nosotros. Y ÉL nos amó ágape. Después tres años, unos
hombres corruptos crucificaron a nuestro Señor. Aquí es donde el amor ágape de
Jesucristo encuentra todo su significado. El amor ágape de nuestro Señor no
solo soportó la vergüenza y el dolor físico de la cruz (que fue MUCHO). Nuestro
Señor pagó el precio completo (redimió) de nuestros pecados. Su amor ágape
cargó con nuestro castigo eterno. Para que pudiéramos disfrutar la eternidad
con ÉL.
Y ahora, JESUCRISTO
nos invita a hacer lo mismo. “Toma tu cruz cada día y sígueme” (Lucas 9:23).
POR LO TANTO – debemos amar ágape a los demás. Un amor costoso. No hay amor más
costoso. Y debemos amar ágape a los demás. Él disfruta de nuestra obediencia.
Él disfruta de nuestra fe en Él. Al amar ágape a los demás.
Así que – mis
queridos hermanos y hermanas – amen ágape a las personas que encuentren hoy.
HÁGANLES EL BIEN. Especialmente cuando cueste. Especialmente cuando el amor
ágape no sea fácil ni cómodo. Amen ágape a los demás no porque recibirán algún
beneficio del receptor. Si hay un beneficio personal en su amor ágape – no es
amor ágape. El amor ágape solo busca el beneficio de quien lo recibe. Al amar
ágape a los demás hoy (todo el día), recordaremos que nuestro SEÑOR nos amó
ágape primero. Y nuestra comprensión de la certeza de nuestro futuro eterno con
JESUCRISTO nos mueve a amar ágape a los demás. Porque SU amor ágape llena
nuestro ser. Brota de nuestro corazón. Y disfrutamos amar ágape a los demás
porque sentimos SU amor ágape más profundamente al "compartir" amor
ágape con los demás.
Nosotros amamos porque Él nos amó primero.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete