Proverbios
22:4
La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son
la riqueza, el honor y la vida.
¡Nuestro
DIOS es un DIOS BUENO! ÉL nos creó. ¡ÉL murió para que nosotros pudiéramos
vivir! Y ÉL DISFRUTA dando recompensas a SUS hijos elegidos. Nuestro DIOS — ABBA
— PADRE — nos ama con el amor de un PADRE generoso! ¡ÉL ES BUENO!
En
Proverbios 22:4 – ÉL promete recompensar a SUS hijos que son humildes y LE
temen (LE reverencian profundamente / LE temen). ¿Por qué se destacan estas dos
actitudes para recibir una recompensa? Porque NO VIVIMOS ni HACEMOS ninguna de
las dos cosas sin “negarnos / morir a nosotros mismos”.
La humildad
es un bien cada vez más escaso en la iglesia y en la vida cotidiana. Todos
tenemos teléfonos móviles. Todos “construimos” nuestras torres de información
basándonos en lo que “elegimos” leer, ver y disfrutar. A medida que nos
informamos más sobre las cosas que preferimos — nos volvemos más “independientes”
— nuestra información “especializada” cobra mayor importancia. A medida que “aprendemos” más sobre las
actividades que “disfrutamos”, aprendemos a defender nuestras elecciones con
más claridad – con más información. Y nos sentimos “orgullosos” de lo que
elegimos “saber”. “Informamos” a los demás sobre detalles que pueden haberse
perdido sobre los temas que preferimos. Y TODOS nos aislamos más. Más “orgullosos”
de lo que “elegimos” pensar que es importante.
(Este problema sólo va continuar empeorando mientras que avanzamos en la
“inteligencia artificial”.)
Cuando
reflexionamos sobre DIOS y SU palabra, se nos recuerda constantemente que ÉL lo
sabe todo. Se nos recuerda que NUNCA seremos como ÉL. La humildad le resulta
más fácil a un creyente que medita sinceramente sobre DIOS y SU palabra. Porque
DIOS ES siempre – eternamente – MÁS de lo que nosotros jamás SEREMOS. Si no
meditamos sobre ÉL – nuestra carne olvida rápidamente QUIÉN ES ÉL y quiénes
somos nosotros. ÉL ES DIOS. Nosotros
somos criaturas hechas de polvo. Si simplemente “recordamos” estas dos verdades
– la humildad está presente. No intentamos impresionar a los demás con lo que “sabemos”.
Ni siquiera sobre SU palabra. Nuestro conocimiento de SU palabra es muy
pequeño. Incluso si hemos aprendido MUCHO – según nuestro título (si lo obtenemos)
o cuando nos comparamos con otros (en SU cuerpo). Porque el tema de SU palabra es JESUCRISTO. Y
JESUCRISTO es eterno. NO entendemos mucho sobre ÉL – incluso si hemos aprendido
MUCHO de SU palabra. La humildad es el resultado directo de la honestidad
sincera ante DIOS. Y el resultado de la honestidad sincera es que debemos “morir”
porque esta vida no se trata – ni nunca se ha tratado – de nosotros o de lo que
podemos hacer o aprender. Fuimos creados
para glorificar a DIOS. Solo lo hacemos sinceramente cuando “morimos” a nuestra
carne. ¡Cuando “vivimos” para JESUCRISTO! Y DIOS SABE que NO queremos “morir”.
Así que, cuando “elegimos” glorificarLO honestamente – y morir – ¡ÉL promete
recompensarnos! ÉL SABE que la humildad
es una actitud “extraña” para los pecadores. Y nuestro DIOS promete recompensar
a SUS hijos que LE honran sinceramente (con la muerte de ellos mismos). Que “viven” por y para ÉL.
Otro
aspecto de los hijos de Dios que Dios promete recompensar es el “temor” de Él.
Porque sólo "naturalmente tememos" lo que "vemos". Tememos
serpientes, arañas, perros enojados, armas, criminales, lugares oscuros – cosas
que podemos “ver”. Y DIOS SABE que no es "natural" para nosotros
temer / reverenciarLE. ÉL SABE que debemos elegir para ser honestos con
nosotros mismos de una manera que no preferimos. Honestidad. Sinceridad. Somos
personas pecadoras que no quieren “temer” o “reverenciar” a nuestro CREADOR.
Queremos ser SU igual. Esta es la esencia del pecado. Por eso Eva fue tentada.
Satanás le dijo: “Serás como DIOS” (Génesis 3:5). Y esto es lo que ella quería
– este era su “pecado”– el deseo de ser como DIOS. Y nosotros nacemos con el
deseo innato, abrumador y constante de ser como DIOS. Cuando evangelizamos (que
debería ser todo el tiempo), es impresionante “ver” a los humanos pecaminosos
colocarse en la creación de DIOS en SU lugar, ya que ellos explican “cómo”
ellos “piensan” que DIOS debería ser. Los pecadores insisten en que le digan a
DIOS “cómo” debería “ser” todo el tiempo. “Su” definición de DIOS es orgullo
“realizado”. Ningún ser humano – creado del polvo – puede decirLE a DIOS “cómo”
debería ser. Y pecadores no perdonados (incluso pecadores perdonados) insisten
en que le digan a DIOS cómo debería ser. Esta es la definición del pecado.
Porque nosotros pecadores (perdonados y no perdonados) no tememos
"naturalmente" a Dios. Nosotros “naturalmente” oramos a DIOS con
nuestras quejas (incluso después de ser salvos) porque creemos que podemos
forzar a DIOS a “hacer” y a “ser” como queremos. ¡Aún queremos ser DIOS –
incluso después de que seamos salvados!! Y no LE tememos / reverenciamos como
deberíamos. Así que ¡nuestro SEÑOR paciente y amoroso promete recompensarnos
por las ocasiones que elegimos para temer / reverenciarLE en la manera correcta!!
¿Y cómo nos
recompensa ÉL? Con riqueza. Nuestro primer pensamiento – lleno de pecado – es
en dinero, diamantes, oro, casas, coches. Estas son riquezas hechas de polvo.
Las riquezas que nuestro SEÑOR promete son eternas. “Acumulen
tesoros en el cielo…” (Mateo 6:20). A medida que “morimos a nosotros
mismos” y definimos “quiénes somos” basándonos en QUIÉN ES ÉL – DIOS guarda
nuestros tesoros en el cielo. Al reconocer nuestros caminos orgullosos y
pecaminosos (porque nos convence y nos da vergüenza en reconocer quienes somos –
y nos humille – nos hace “morir”) – ÉL valora el “precio” que pagamos al
reconocerLE y nos “recompensará” – en SU tiempo – y con SUS tesoros.
Nuestro DIOS
también nos recompensa con honor. ÉL nos honra. En esta
vida (y la venidera - Mateo 25:14-30). De alguna manera en esta vida – de un modo espiritual y algo misterioso – DIOS permite
que nuestras palabras adquieran mayor significado a medida que “morimos” a
nosotros mismos. La gente “escucha” con mayor claridad las ideas espirituales
que comunicamos cuando “morimos”. Nuestro SEÑOR honra nuestro deseo de honrarLO
a ÉL.
Y ÉL nos recompensa
con la “vida”. Cada momento en que "morimos" adquiere
mayor significado para el creyente que ha "muerto" a sí mismo.
Disfrutamos más de nuestras relaciones. Somos más conscientes de DIOS en cada
interacción – en cada conversación. Nuestras “vidas” se vuelven más
significativas – dondequiera que vayamos. ¡Porque nuestro DIOS es un DIOS BUENO!
Y nuestra “vida” eterna – cuando finalmente estemos con ÉL – será aún más
significativa porque vivimos para ÉL en este polvo. Tendremos más tesoros que
disfrutar en SU presencia y nuestra “vida” con ÉL – nuestra vida eterna – ¡será
aún más bendecida!
¡DIOS nos ama! ¡Y
nunca podremos darLE más de lo que ÉL nos da! ¡NUNCA! Cada vez que intentamos
"morir" a nosotros mismos – cada vez que somos humildes – cada vez
que LE tememos – ¡ÉL nos recompensa con aún MÁS! ¡Más tesoros en el cielo, más
honor y más vida! Entonces, ocupémonos de morir.
La recompensa de la humildad y el temor del Señor
Son la riqueza, el honor y la vida.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete