Juan 5:4
porque
un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y
el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba
curado de cualquier enfermedad que tuviera.
Nueva
Biblia de Las Americas (NBLA); Reina Valera (1960, 1977, 1995); La Biblia de
Las Americas (LBLA) – Tienen el versículo 4
Reina Valera Contemporánea (RVC) – Tiene el versículo 4 en paréntesis
Nueva
Traducción Viviente (NTV); Nueva Versión Internacional (NVI); Reina Valera
Actualizada (RVA2015) – No tienen el versículo 4 (saltan de 3 a 5)
La mayoría
de nosotros hemos leído muchas veces Juan 5:1-9, la historia del hombre ciego y
paralítico en el estanque de Betesda. Pero apuesto a que hay algo que se te ha
escapado. ¡Muchas traducciones NO tienen
el versículo 4! Este es un caso típico de discrepancia entre los manuscritos
del Nuevo Testamento griego. Lo que sería Juan 5:4 (el material que falta y que
comienza en el versículo 3) no se encuentra en ninguno de los manuscritos más
antiguos y precisos del Evangelio de Juan. Los estudiosos que se dedican a
comparar manuscritos («críticos textuales» y «paleógrafos») han descubierto
que, en aproximadamente dos docenas de manuscritos, los escribas pusieron
asteriscos en el versículo para advertir al siguiente escriba que copiara el
manuscrito de que era probable que el versículo no fuera original. Aún más significante,
cuatro de las últimas cinco palabras griegas de lo que sería Juan 5:4 no se
encuentran en ninguna otra parte de los escritos de Juan. Esto sugiere que Juan
5:4 no pertenece al Nuevo Testamento, lo que explica por qué muchas
traducciones modernas de la Biblia lo han omitido.
¿Por qué no
se incluyó el versículo 4 en el Nuevo Testamento original? No es por el ángel
que aparece en la historia. La Biblia no tiene ningún problema con los ángeles;
están por todas partes, haciendo todo tipo de cosas. Pero, al igual que hoy en
día, existía una gran cantidad de folclore y supersticiones sobre ellos. La
idea de que un ángel agitaba las aguas en una época determinada del año era
posiblemente una de esas supersticiones. Juan 5:7 menciona el agitar de las
aguas, pero no menciona al ángel. Es probable que Juan conociera la creencia
sobre las aguas de Betesda, pero decidiera omitirla por una razón específica.
Quizás no quería respaldar la idea de que un ángel agitaba las aguas. Al
excluir la creencia popular sobre el ángel, Juan centra la atención de sus
lectores en el sanador que sí estaba presente – Jesucristo.
Hay algunas
lecciones para todos nosotros en “el caso del versículo perdido”. En primer
lugar, debemos entrenarnos para leer la Biblia con atención. Si se nos pasó
por alto algo como el orden normal de numeración en Juan 5, ¿qué más estamos
pasando por alto? En segundo lugar, vale la pena comparar las versiones de
la Biblia. Incluso los eruditos que leen griego y hebreo comparan
activamente las tradiciones manuscritas. El trabajo de otro escriba (o
traductor de la Biblia) a menudo puede dirigir nuestra atención hacia algo
importante. En tercer lugar, debemos asegurarnos de que el contenido de
nuestra predicación y enseñanza tenga una base sólida en el texto. Dios
movió a las personas a dedicar sus vidas a transmitir el texto bíblico; lo
menos que podemos hacer es prestarle mucha atención.
Dr. Michael Heiser
Erudito Residente del software bíblico LOGOS.
porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.
Favor de escribir tus preguntas aquí. Gracias.
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