Monday, May 25, 2026

Un Enfoque Intencional

2 Pedro 3:14 
Por tanto, 
amados, 
puesto que ustedes aguardan estas cosas, 
procuren con diligencia 
ser hallados por Él 
en paz, sin mancha e irreprensibles.

Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no deben ser ustedes en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor!  Pero, según Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia. 2 Pedro 3:10-13

El pasaje anterior explica el “por tanto” que comienza el versículo 14. Todo lo que vemos se derretirá con un fuego intenso. No poseemos nada. Nunca poseeremos nada. Este profundo deseo (hambre) que tenemos de “adquirir” es nuestra naturaleza pecaminosa (carne) en acción. Esta creación — toda ella — pertenece a nuestro Creador. Siempre será así. Cuando finalmente seamos puestos en cuerpos glorificados (santificados) – no estaremos interesados en “poseer” o “controlar” nada. Las calles de oro puro en el cielo siempre pertenecerán a nuestro Creador. Somos SUS criaturas. Fuimos creados “en” CRISTO JESÚS para buenas obras (Efesios 2:10). Fuimos creados para SU gloria (Isaías 43:7). Y Pedro — al final de su segunda carta — quiso recordarles a los creyentes esta verdad.

Puesto que, por la gracia de JESUCRISTO, ENTENDEMOS que esta creación se derretirá completamente, somos diligentes para ser encontrados por ÉL en paz. ¡Porque SABEMOS (y CONOCEMOS) la VERDAD! Nuestro SEÑOR, en SU gracia para con nosotros, nos permitió CONOCER A ÉL MISMO – la VERDAD (Juan 14:6). Tenemos “paz” con JESUCRISTO (Lucas 2:14) porque ÉL propició la ira eterna de DIOS hacia nuestros pecados (1 Juan 2:2; 4:10; Hebreos 2:17). Y debido a que ENTENDEMOS esta verdad eterna – somos diligentes en honrar a nuestro SALVADOR eterno. Vivimos para ÉL – no para “las cosas” de este mundo (que van a derretir).

Continuamente NOS ESFORZAMOS para “ocupar nuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12). El resultado de nuestro diligente “ocupación” es que seremos “encontrados por nuestro SEÑOR en paz, sin mancha e irreprensibles”. No seremos perfectos – pero tendremos un estatus perfecto ante el SEÑOR porque continuamente, quebrantadamente buscamos SU perdón y guía mientras nos esforzamos hacia la meta. Vivimos, en una diaria – momento a momento base, las instrucciones de Pablo que se encuentran en esta misma carta – Filipenses 3:12-14: “No es que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por CRISTO JESÚS. Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de DIOS en CRISTO JESÚS.

Entonces – hoy – mis queridos hermanos y hermanas – ENTIENDAN y CREAN – todo lo que ven se derretirá en un fuego intenso. No hay NADA en este mundo que necesitemos o debamos desear. Nada. Debemos buscar honrar a JESUCRISTO – QUIEN nos dio la vida eterna. Y debemos ser diligentes al vivir hoy – momento a momento – para SU gloria. De esta manera – cuando ocurra el rapto – seremos “hallados por ÉL en paz, sin mancha e irreprensibles”. Vivan hoy para servir a JESUCRISTO y a quienes los rodean. Ámenlo a ÉL y a ellos – con su vida. Con esta actitud – daremos la bienvenida a SU llegada.

Por tanto, 
amados, 
puesto que ustedes aguardan estas cosas, 
procuren con diligencia 
ser hallados por Él 
en paz, sin mancha e irreprensibles.

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