Apocalipsis
22:3(c)
…y Sus siervos le servirán.
Somos lentos para comprender
a nuestro CREADOR y a nuestro SEÑOR. LENTOS. Nacemos con un FUERTE deseo de ser vistos y
escuchados. Los bebés gritan por una razón. TODOS nosotros – en estos cuerpos
de carne mortal y pecaminosa – queremos ser dios. Por eso discutimos, nos
alteramos y peleamos. Cuando tienes dos o más dioses en el mismo cuarto – aún
bajo el “contrato” de una unión eterna como el “matrimonio” – queremos que la
“vida” ocurra de la manera que nosotros deseamos. Queremos ser dios. Esta es
también la razón por la que la iglesia – el Cuerpo de CRISTO – discute y pelea
por lo que los “miembros” quieren. Porque todos quieren ser dios.
¿Y qué pide
nuestro SALVADOR de SUS hijos redimidos, perdonados y eternamente bendecidos? JESUCRISTO quiere
que SEAMOS como ÉL. Para
DIOS, el servicio es un honor. El
AMOR — que ÉL ES — desea bendecir a los demás. Temprano (en esta
vida) o tarde (en la vida venidera) – ENTENDEREMOS esta verdad. Nuestro
incesante deseo de imponer nuestra perspectiva — de ser servidos como si
fuéramos dios — será completamente borrado. Completamente. Porque – a
pesar de nuestra constante confusión y de nuestros deseos pecaminosos – hay UN solo DIOS verdadero. Y ÉL no ES nosotros
(aunque todavía no lo creemos).
A medida
que “llegamos” a comprender y CREER esta verdad – nos sometemos con mayor disposición a SU voluntad. “Llegamos”
a comprender que VERDADERAMENTE – “Es MÁS
bienaventurado dar que recibir”. Y QUEREMOS servir a los demás. Sentimos
gozo ver que otros SEAN bendecidos. Y el amor en nuestros corazones comienza
a fluir como ríos de agua viva. Fluye. Y nuestra existencia se vuelve mucho
más agradable. Mucho más placentera. Nos volvemos “más sabios” a medida que llegamos a ser como ÉL.
La humildad — el resultado de
comprender clara y profundamente que no somos dios y nunca lo seremos
— hace que la vida sea
más clara para cualquiera que decida vivirla. Aprendemos a rechazar nosotros mismos. Comenzamos “entender” – con un poco más
claridad – la economía invertida de JESUCRISTO. El último
sería el primero – y el primero – el último.
¿Y cuál es el resultado final de una vida de servicio en esta vida
caída? Una transición mucho más suave al reino eterno que nos espera. Cuando ENTENDEMOS que
realmente no somos dios — ni nunca lo seremos — nos rendimos
voluntariamente a nuestro SALVADOR. A medida que nos rendimos a ÉL y somos LLENOS del
ESPÍRITU – servimos a los demás con placer y gozo.
A medida
que ENTENDEMOS la verdad que se encuentra en
Apocalipsis 22:3, estamos más dispuestos a RENDIRNOS
al ESPÍRITU SANTO. La primera parte del versículo habla de la
eliminación del pecado y de la muerte. Ya NO habrá más maldición. Seremos seres
inmortales con cuerpos glorificados. VIVIREMOS en perfección con
nuestro SEÑOR. Y el trono de DIOS y del CORDERO estará allí. Y ENTENDEMOS que eternamente,
gozosamente expresaremos nuestra gratitud por TODO lo que nuestro CREADOR ha
hecho por nosotros mediante el SERVICIO a ÉL. Amaremos como hemos sido amados.
Profundamente. Sinceramente. Humildemente. ÁMALO a ÉL y a quienes estén allí
con nosotros. Porque nuestro SEÑOR es bueno.
Y SUS caminos son mucho mejores que los nuestros.
Así que –
hoy – ama al SEÑOR con todo tu corazón.
Y ama un poco más a los demás. Ámate un poco menos
a ti mismo. Porque ni tú ni yo jamás seremos dios. ÉL ES. Y ÉL quiere que
hoy LO amemos y LE sirvamos a ÉL y a los demás. Mientras
“practicamos” ser quienes SEREMOS para siempre. Siervos – siervos gozosos que aman
a su SALVADOR eternamente en SU presencia.
…y Sus siervos le servirán.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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