Isaías
26:8
Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios,
Oh Señor,
te hemos esperado.
Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del
alma.
¿Qué
aprendemos al seguir el camino de los juicios de nuestro Señor? Aprendemos a morir a nosotros
mismos. No podemos cumplir el plan de Dios usando nuestra propia “razón” o
nuestras habilidades. Romanos
12:1-2 nos dice que podemos conocer la perfecta voluntad de Dios cuando nuestra
mente es transformada. Nuestra mente se transforma a medida que estudiamos con
obediencia (2 Timoteo 2:15), meditamos en Su palabra (Salmos 1:2-3) y nos
rendimos a Él (Efesios 5:18) a través de la oración constante (1 Tesalonicenses
5:17).
A
medida que practicamos estos versículos y aprendemos a permitir que nuestro
Señor permanezca más tiempo en el trono de nuestros corazones, seguimos más de
cerca el “camino de Sus juicios”. Al seguir a nuestro Señor
– aprendemos a tomar nuestra cruz y morir a
nosotros mismos (Lucas 9:23).
Cuanto más
tiempo pasamos “en” nuestro Señor –
más deseamos ESTAR con Él. No disfrutamos de los
caminos de este mundo. No pertenecemos aquí. No estamos en casa. Aún no.
Y dejamos de intentar “sentirnos” en casa en este polvo. Dejamos de ceder ante
el egoísmo de nuestra carne.
Y anhelamos cada vez más estar con Él. Aguardamos con anhelo. Él es
nuestra esperanza. “En” Él encontramos nuestra vida
eterna.
Y
Jesucristo se convierte en nuestro deseo. Su nombre — el nombre que es sobre
todo nombre (Filipenses 2:9-11) — se convierte en el anhelo de nuestra alma. A medida que “morimos”,
nuestro deseo de ESTAR con Él se vuelve más fuerte. Queremos estar “en
la iglesia”. Queremos ver a nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Porque su
presencia nos da consuelo. Las cargas que ellos llevan (al aprender a morir a
sí mismos) crean una comunión de padecimientos (Filipenses 3:10). Caminamos con
nuestro Señor y recibimos consuelo al compartir con Su Cuerpo en esta vida
caída. Queremos ESTAR con Él. Él ES el deseo de nuestra alma.
Ciertamente, siguiendo la senda de Tus juicios,
Oh Señor, te hemos esperado.
Tu nombre y Tu memoria son el anhelo del alma.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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