Salmos 4:8
En paz me acostaré y así también dormiré,
Porque
solo Tú, Señor, me haces vivir seguro.
Cuando
tenemos “paz” con el DIOS vivo, nuestras vidas tienen sentido. No necesariamente se vuelven más fáciles
externamente, pero entendemos lo que sucede a nuestro alrededor. Nuestro DIOS ha puesto la existencia bajo
juicio porque los seres humanos que ÉL puso en esta tierra se rebelaron contra
ÉL. Vemos las consecuencias de nuestro
“pecado” y la maldición de DIOS sobre esta creación caída todos los días. Hay dolor, hambre, angustia, sufrimiento,
violencia, avaricia, orgullo y una amplia variedad de pecados y crímenes
cometidos cada minuto de cada día. La
persona que ha sido “reconciliada” por DIOS CONSIGO MISMO mira todas las
ramificaciones trágicas y está agradecida.
Agradecido, no por todo el dolor y sufrimiento, sino porque él o ella ha
sido “salvado / reconciliado” con el DIOS vivo a través de la muerte vicaria de
SU único HIJO.
Una
persona que ha sido “salvada” de la condenación eterna conoce la “paz con
DIOS”. Nosotros no creamos esta “paz”
con ÉL. ÉL nos “reconcilió” (restauró)
CONSIGO MISMO (2 Cor. 5:18) porque ÉL decidió hacerlo. ÉL proporciona “paz” a aquellos a quienes ÉL
eligió. Y la “paz” que ÉL proporciona es
eterna. SUS hijos pasarán la eternidad
con ÉL debido a SU amor, SU bondad, SU fidelidad, SU hesed. ÉL no puede cambiar. ÉL debe (y tiene que) HACER lo que ÉL ha
declarado. Nosotros, SUS elegidos,
pasaremos siempre alabándoLo por lo que ÉL escogió hacer por nosotros.
En
esta vida presente, después de “vivir” un día observando el dolor y el
sufrimiento de quienes nos rodean (incluidos nosotros mismos y aquellos a
quienes amamos), llegamos a nuestro lugar de descanso y nos acostamos en “paz
con ÉL”. Nuestra paz no puede ser quitada. DIOS no cambia. SU fidelidad hacia nosotros merece nuestro
respeto y continuos intentos de no lastimarLo más. Anhelamos mejorar y ser “santificados” porque
entendemos que no merecemos el derecho de “acostarnos y dormir en paz con
ÉL”. Por eso, cada noche, al acostarnos,
se nos recuerda que debemos continuar la lucha contra nuestra carne pecaminosa
y egoísta, porque dormimos en paz.
Tenemos paz con el DIOS vivo. Y
sólo DIOS puede hacernos vivir seguros.
La
seguridad que tenemos no es tanto en esta vida presente. Es seguridad eterna. Ya no sentimos el vacío en nuestras almas que
sienten los demás. Se ha eliminado la
amenaza de la condenación eterna en el infierno. Y "sabemos" esto en nuestro
corazón. Estamos eternamente “seguros”. Nuestros corazones y mentes descansan en esta
certeza. Somos SUS hijos. Y estamos profundamente agradecidos por lo
que nuestro DIOS ha hecho.
En paz me acostaré y así también dormiré,
Porque solo Tú, Señor, me haces vivir seguro.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete“Paz, Paz cuán dulce Paz, es aquella que el Padre me da…” hermoso himno que nos recuerda lo que nos dice la Palabra de Dios. Sólo en sus manos podemos sentirnos seguros en medio de todo el caos en este mundo. Gracias por compartir hermano.
ReplyDeleteGracias por responder!! Disfruto los comentarios !!
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