Lucas 1:33
“…y
ÉL reinará sobre la casa de Jacob (Israel) para
siempre,
y Su reino no tendrá fin.”
Estas son las
palabras del ángel Gabriel, dirigidas a una joven virgen judía de 14 o 15 años
(María). Nuestro Señor “movió” de maneras “milagrosas” (desde nuestra
perspectiva limitada). La creación SABRÁ, una vez más, que ÉL tiene un plan. Y
toda SU creación se mueve conforme a SU plan. En la plenitud de los tiempos (Gálatas
4:4), el Señor de la creación se envolvió de carne humana y nació de una joven
judía desconocida en un pequeño pueblo insignificante – Belén.
Nuestro Señor
nació judío. Es importante que recordemos esto. Jesucristo rechazó a los judíos
por un tiempo. Pero no ha olvidado Sus promesas a Abraham. Israel sigue siendo
la nación elegida por Dios. Aunque es un país pequeño – como el tamaño de
Maryland – Israel es un país que hay que tomar en serio. Porque un “día” –
nuestro Señor regresará. Se proclamará a sí mismo como el Rey de reyes. Reinará
desde Su ciudad elegida – Jerusalén.
Su reino no
tendrá fin. La Biblia no ofrece muchos detalles sobre lo que haremos en Su
reino eterno. Sabemos que Jesucristo reinará para siempre en la nueva creación.
Y tendremos autoridad sobre diferentes aspectos de Su reino (2 Timoteo 2:12). El
tamaño de nuestra autoridad dependerá, en parte, de nuestro servicio a Él en
esta vida terrenal (1 Corintios 3:11-15).
Seríamos sabios
en creer las palabras de Gabriel (como María lo hizo) – pronunciadas hace poco
más de 2000 años. Jesucristo nació. Él murió en la cruz para salvarnos. Él
regresará. Su reino no tendrá fin. Y “las cosas” que hacemos hoy tienen
importancia eterna – si las HACEMOS por y para Él. Durante todo el día. Hoy.
“…y ÉL reinará sobre la casa de Jacob (Israel) para siempre,
y Su reino no tendrá fin.”
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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