Juan 1:12
Pero
a todos los que lo recibieron,
les dio el derecho de llegar a ser hijos de
Dios,
es decir, a los que creen en Su nombre,
Cuando leemos el
versículo 12 literalmente, la primera pregunta que deberíamos hacernos es –
¿Por qué comienza el versículo con "pero"? ¿Qué se está respondiendo
o aclarando? ¿Por qué "pero"? Es importante que aprendamos a leer la
Biblia con preguntas básicas: ¿Quién (habla / a quién se dirige)? ¿Qué (se
declara)? ¿Cuándo (se pronunció este versículo / se escribió este libro de la
Biblia / ocurrirá esto o ya ocurrió)? ¿Dónde (se encuentra el orador / dónde
está este lugar geográficamente)? ¿Por qué (se dice esto)? ¿Cómo (es posible esto / cómo se puede aplicar esta
verdad)? A medida que respondemos estas preguntas para cada palabra que leemos
en la Biblia, nuestra comprensión se vuelve más clara. Dios tiene un plan. Él
usa Su palabra para revelarnos quién es Él. Sería sabio leer Su palabra
despacio y con atención cada día.
En el versículo
12, la primera palabra "pero" se refiere al versículo 11. El versículo 11 explica que
Jesucristo "vino a los Suyos, y los Suyos no Lo recibieron". El Dios
de la creación – inesperadamente envuelto en carne humana – fue rechazado por
los Suyos. (Y por la mayoría de los
seres humanos hoy en día).
"Vino a los suyos" tiene varios niveles de
explicación:
1) Vino a Nazaret – el lugar donde creció – y la gente de allí Lo
rechazó (Lucas 4:24).
2) Vino a Capernaúm – donde realizó Su ministerio – y la
gente de allí Lo rechazó (Mateo 11:23).
3) Vino a la nación de Israel – a los
judíos – y ellos Lo crucificaron. Por lo tanto, podemos ver que Jesucristo fue
rechazado en diversos niveles "por los Suyos".
Ahora – versículo
12. “Pero a TODOS los que Lo recibieron”. ¡Qué palabras tan benditas! TODOS los
seres humanos que Dios eligió soberanamente antes de que el sol comenzara a
brillar. TODOS ellos. ¡TODOS Sus elegidos, bendecidos eternamente! Lo recibimos
porque Dios decidió poner El Mismo en nosotros. Él nos reconcilió consigo mismo
(2 Corintios 5:18-19) porque así lo quiso. Él hizo que naciéramos de nuevo
(Juan 3:1-21). Él habita en nosotros (los salvos que estamos en este mundo
terrenal ahorita) en este mismo instante (1 Corintios 3:16; 6:19). En Él – ya
tenemos cuerpos glorificados (en tiempo pasado) porque Él existe fuera del
tiempo y puede “vernos” ahora mismo en nuestros cuerpos perfeccionados (Romanos
8:28-30).
Él – Jesucristo
– les dio el derecho a “ser hijos de Dios”. Somos Sus hijos adoptivos. Jesucristo
nos llama Sus hermanos y hermanas (Marcos 3:34-35; Hebreos 2:11).
Increíble. ¡Somos los hijos “adoptivos”
de Dios con todos los derechos que conlleva la adopción! Pablo afirmó esta
verdad en Efesios 1:5: “Nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad”. Él nos dio el “derecho”
de llegar a ser Sus hijos. Y como Sus hijos – ¡somos increíblemente
bendecidos! “El que no negó ni a Su
propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también
junto con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32). No podemos imaginar las
bendiciones que nos esperan. Literalmente – ¡no podemos imaginar las cosas
maravillosas que “veremos” y experimentaremos!
Para aquellos que
creen en Su nombre.
Nuestra fe – otorgada por nuestro SEÑOR – nos es contada por
justicia (Romanos 4; Gálatas 3). Jesucristo nos imputa Su
justicia cuando creemos. Y es Dios quien nos hace creer para que Él sea justo y justificador (Romanos 3:21-26). ¡Nuestro DIOS es más que bueno! Él decidió crear seres humanos que “Lo recibieran”. ¡Se convertirían en Sus hijos! Y Él los bendeciría para siempre. Así está declarado – ¡y así será! Amén. ¡Y GRACIAS, SEÑOR! Ayúdanos
vivir vidas que mostramos que entendemos lo que has hecho. Hoy.
Pero a todos los que lo recibieron,
les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios,
es decir, a los que creen en Su nombre,
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete