2 Corintios
5:14
Pues el amor de Cristo nos constriñe (apremia, controla),
habiendo llegado
a esta conclusión:
que Uno murió por todos,
y por consiguiente, todos murieron.
DIOS se
envolvió en carne humana. JESUCRISTO se humilló
a Sí Mismo y se hizo “como” nosotros. ÉL
vino a este mundo para morir en nuestro lugar.
ÉL soportó el castigo completo — la ira santa y eterna de DIOS — en
nuestro lugar. SU muerte fue
vicaria. ÉL murió en nuestro lugar. SU muerte fue propiciatoria. Él satisfizo TODA la ira y el castigo eternos
que cada uno de nosotros merece. ÉL soportó el peso completo y perfecto de
nuestro castigo eterno. La ira de DIOS contra nosotros se “gastó” en SU único
HIJO – en la cruz. Somos redimidos. Somos rescatados. Pertenecemos a DIOS – al
PADRE, al HIJO y al ESPÍRITU SANTO. Somos SUS hijos adoptivos. Para
siempre. Nada puede alterar esto. No
entendemos “lo que” DIOS ha hecho. Pero lo haremos. Entenderemos SU amor. Y SU
amor es eternamente profundo. SU amor es más fuerte que nuestros pecados. Más
fuerte que la muerte. Más fuerte que Satanás. SU amor nos ha rescatado — eternamente
— del daño y el dolor que tanto merecemos.
Y este
amor... Este amor increíblemente inexpresable – profundo. Motiva. Cuando “consideramos”
lo que JESUCRISTO ha hecho por nosotros – nos conmueve. Profundamente. No hay
excusas. No hay justificaciones para
vivir para uno mismo. SU amor nos constriñe. Nos ata. SU amor nos recuerda
constantemente que debemos honrar a JESUCRISTO. Nuestro CREADOR dio SU vida
perfecta para que pudiéramos “vivir” para siempre con ÉL en el cielo. Y ÉL dio SU
vida perfecta – ÉL tomó nuestros pecados – porque ÉL nos amó (ama). Más de lo que podemos comprender. Porque SU
amor es eterno y nosotros no comprendemos la eternidad. Todavía no. La
eternidad es una “idea” que no podemos concebir adecuadamente. Porque es una
idea teórica. Para nosotros. Por ahora. Un “día” – cuando ÉL nos coloque en
nuestros cuerpos sobrenaturales – comprenderemos la eternidad con mayor
claridad. Más profundamente. Porque
nuestros cuerpos sobrenaturales no morirán. Comenzaremos a vivir la vida “eterna”
de una manera diferente. (Porque tenemos vida “eterna” ahorita – pero no lo
vemos ni lo entendemos bien.) En el
momento que DIOS nos pone nuestros cuerpos sobrenaturales – nuestra “definición”
de la eternidad mejorará. Y comprenderemos más profundamente el amor que
JESUCRISTO tenía (tiene) por nosotros en la cruz.
Los
destellos que tenemos del amor de nuestro SEÑOR son suficientes. “Entendemos”
como en un espejo oscuro (1 Corintios 13:12) que JESUCRISTO nos ama MUCHO.
Nuestra definición del amor – al igual que nosotros – es limitada. SU amor es una motivación / restricción
constante para HACER “la vida” para ÉL. Nuestros 90 años aquí – en el mejor de
los casos – no son nada en comparación con la eternidad que JESUCRISTO nos ha
dado. Y estamos motivados / restringidos para responder a SU amor con nuestras
vidas. Anhelamos vivir para ÉL y a través de ÉL.
Porque
nuestro SEÑOR murió por nosotros y – por consiguiente – todos morimos. DIOS dio SU vida perfecta para que pudiéramos
ser eternamente perfectos. Y así
ES. Somos eternamente perfectos EN
JESUCRISTO. Como resultado de SER
eternamente perfectos – hacemos nuestros débiles intentos por honrarLO en esta
vida. Vivimos para ÉL. Morimos a nosotros mismos. Ya no buscamos el placer y la comodidad que
antes “deseábamos”. Solo queremos conocerLO mejor para poder honrarLO más. SU
amor perfecto que brota en nuestros corazones nos “constriñe” a honrarLO. Y
morimos a nosotros mismos de buena gana y con gozo. Para poder honrar a AQUEL
que nos dio “vida” para siempre porque ÉL nos ama.
Pues el amor de Cristo nos constriñe (apremia, controla),
habiendo llegado a esta conclusión:
que Uno murió por todos,
y por consiguiente, todos murieron.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete