Sunday, April 5, 2026

Conocer a Él, el Poder de Su Resurrección y la Participación de Sus Padecimientos

Filipenses 3:10  
y conocerlo a Él, 
el poder de Su resurrección 
y la participación en Sus padecimientos, 
llegando a ser como Él en Su muerte,

En su carta a los Filipenses, Pablo compartió su deseo de dejar atrás todos y cada uno de sus logros anteriores porque entendía el valor de la eternidad con JESUCRISTO.  El capítulo 3 (Pablo no escribió sus cartas con capítulos) es un repaso reflexivo de Pablo sobre la importancia de JESUCRISTO.  No hay nada que tengamos ni tendremos jamás en esta vida caída que se pueda comparar con una relación eterna con ÉL.

Pablo anhelabaconocera JESUCRISTO. ¿Y cuál es el resultado de conocer a nuestro SEÑOR? Comenzamos a tener una idea de la profundidad de Su amor. Y a medida que crecemos en nuestro entendimiento de Su amor – las cosas de esta vida se vuelven más insignificantes… Literalmente… JESUCRISTO vino a este mundo caído para rescatarnos (salvarnos) de una eternidad angustiante. Vino porque ÉL, Su Padre y el Espíritu Santo nos aman. Nos aman con un amor eterno.  Un amor que no entendemos – todavía.  DIOS ES amor.

A medida que crecemos en el entendimiento del amor de DIOS – nuestras metas cambian.  Tal como le ocurrió a Pablo.  Ya no buscamos la aprobación de los demás.  Aprendemos que la meta de esta vida es exactamente lo que Pablo expresó en este versículo – “conocerLO a ÉL”.  A medida que LO conocemos – SU amor por cada uno de nosotros se vuelve más claro.  Y la certeza de “quiénes” somos en ÉL se vuelve palpable (real).  ÉL ES DIOS.  ÉL creó todas las cosas.  Lo que ÉL ha declarado — ÉL lo hará.  Y SU amor provoca un cambio en nuestra perspectiva — “Porque el amor de CRISTO nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;” (2Cor. 5:14)  Aprendemos que el amor de JESUCRISTO “nos constriñe”.  SU amor en nosotros quiere expresarse en actos de amor hacia los demás.  A medida que crecemos en nuestro amor por los demás – nuestros propios deseos ya no importan.  No perseguimos cosas hechas de polvo.  Simplemente anhelamos conocerLO a ÉL.

Mientras que conocemos mejor a JESUCRISTO (reflexionamos en ÉL para muchas horas) – entendemos que ÉL ES un ser real con un cuerpo real. JESUCRISTO tiene un cuerpo que puede ser tocado físicamente. ÉL ES una “persona” (DIOS) real. Y ÉL tiene un cuerpo que ÉL “se puso” cuando nació, fue crucificado, y luego ÉL resucitó. ÉL todavía lleva las cicatrices en SU asombroso cuerpo resucitado. Y un “día”, tú y yo conoceremos (experiencialmente – lo “sentiremos”) el poder que DIOS usó para resucitarLO. Él usará este mismo poder autoritativo y abrumador para darnos cuerpos sobrenaturales. Nuestros cuerpos “perecederos” se vestirán de “inmortalidad” (1 Cor. 15:42-43). DIOS usó un increíble poder para vencer la muerte y resucitar a SU HIJO. Y Pablo en su carta a los filipenses, anhelaba conocer este cuerpo resucitado que iba a recibir (y que nosotros también recibiremos). Pablo aprendió a enfocarse en las cosas eternas.

Luego los pensamientos de Pablo dan un giro sorprendente en Filipenses 3:10. Pablo pasa de conocer a JESUCRISTO personalmente y “ponerse un cuerpo inmortal” al sufrimiento. Esto es extraño. Hay aquí una mezcla de vida y muerte. Se nos da vida eterna con ÉL. Nuestro lugar en el cielo está asegurado por el ESPÍRITU SANTO en nosotros. “Recibimos” la vida eterna y cuerpos resucitados porque nuestro SEÑOR murió por nosotros. ÉL murió para pagar el precio eterno que debemos. Y al conocerLO a ÉL y SU deseo de velar por nuestro bienestar eterno, aprendemos que ÉL quiere que cuidemos del bienestar de los demás. (Que amamos con amor “agape” porque ÉL nos amó con este mismo amor.)  A medida que aprendemos a “morir a nosotros mismos” – sufrimos. Nuestra carne no quiere estar incómoda.  NO quiere "morir".  Queremos poseer cosas nuevas y bonitas. Y no es un pecado poseerlas. Pero nuestro dinero se gasta mucho más sabia y eficazmente si lo usamos para ayudar a otros a conocer a JESUCRISTO. Y llegamos a comprender un poquito de SU dolor, SUS sufrimientos.  Porque nos negamos.  No buscamos lo que disfrutaremos.  Damos preferencia a los demás – todo del tiempo.  Morimos juntamente con ÉL.  Para SU honor.  Para mostrar un poco del amor hacia ÉL que ÉL mostró en la cruz hacia nosotros.  Comenzamos “ser” más como ÉL.  Menos como nosotros.  

A medida que crecemos en nuestra comprensión de Sus sufrimientos y muerte – nuestras circunstancias se vuelven menos importantes. Físicamente, emocionalmente, espiritualmente – aprendemos. Aprendemos a confiar en ÉL. ÉL sufrió mucho más de lo que jamás nos pedirá soportar. Y aprendemos a sufrir con una sonrisa. Porque entendemos que en nuestra capacidad de soportar incomodidad o dolor en beneficio de otros – glorificamos a nuestro SEÑOR. Nuestras respuestas a las circunstancias difíciles cambian. Ya no insistimos en la comodidad. Anhelamos conocer a JESUCRISTO – y el poder de SU resurrección, así que nos unimos a ÉL en Sus sufrimientos y muerte.  Hoy.  Todo del día.

y conocerlo a Él, 
el poder de Su resurrección 
y la participación en Sus padecimientos, 
llegando a ser como Él en Su muerte,

1 comment:

ÉL ES

Hebreos 1:3  Él es el resplandor de Su gloria  y la expresión exacta de Su naturaleza,  y sostiene todas las cosas por la palabra de Su pode...