Isaías 66:2(b)
“Pero a este miraré:
Al que es humilde
y
contrito de espíritu,
y que tiembla ante Mi palabra.”
Quebrantamiento. No es nuestra idea de “cristianismo”. Preferimos otra cosa. Dame estudios bíblicos y déjame llevar mi
diezmo cada semana. Limpiaré la iglesia
y sonreiré a mis hermanos y hermanas en el momento “correcto”. Incluso iré a su casa y los ayudaré más o
menos una vez al mes – si eso es lo que el Señor requiere. ¿Pero el quebrantamiento? Déjalo para los monjes y los “raros”
cristianos. No estoy seguro de lo que
significa “quebrantamiento”. Solo lo he
experimentado unas pocas veces en mi vida.
No estoy interesado en SER una persona “quebrantada”. Gracias.
Este es el razonamiento de muchos “cristianos” hoy en día. Su salvación es “superficial”. Asisten regularmente a las actividades de la
iglesia. “Diezman”. No dicen malas palabras. Algunos ni siquiera beben alcohol. Leen la Biblia. Y se “portan” bien. Esto NO es un cristianismo que honra a
“CRISTO”. (Y NO es la persona que nuestro Señor mira en Isaías 66:2.)
Isaías no
dirigió los pensamientos que DIOS le dio hacia los cristianos. No había
cristianos en los días de Isaías. PERO – DIOS SÍ tenía un pueblo escogido –
Israel. Y SUS deseos para SU pueblo escogido en este caso (Isaías 66:2) –
judíos y cristianos – son idénticos. Porque describen una actitud que DIOS
quiere que tengan SUS pecadores perdonados – quebrantamiento. Un pueblo que
“entiende” quién es. Pecadores. Personas que “existen” en una carne que todavía
quiere negarLO. Personas que no quieren honrar ni enfocarse en su Creador
“naturalmente”. Personas que se entienden a sí mismas. Malvados
perdonados.
La mayoría
(casi todos) de los “cristianos” que conozco tratan su naturaleza pecaminosa
con ligereza. Para ellos, el pecado es un problema. Pero DIOS sabe que “es un
problema” y AUN ASÍ me perdona. Esta NO es una comprensión correcta del
“cristianismo” bíblico. Porque nuestro pecado – cada UNO de ellos que cometemos
hoy – ES un problema. Nos alejamos de DIOS cada día. Sí – son perdonados. Pero
NO deben tomarse a la ligera. Nuestro SEÑOR no murió en la cruz para ser
abusado por nosotros hoy mientras aceptamos tan “ligeramente” SU perdón.
Y cuando
tomamos en serio nuestra naturaleza pecaminosa — cuando entendemos que somos
malvados perdonados — nuestra actitud hacia nuestro pecado cambia. No somos
personas “buenas” con un problema. Somos corruptos, malvados — quienes — por SU
gracia — somos perdonados. Y NO queremos faltarLE el respeto a DIOS
“pareciendo” buenos cuando somos malos. No fingimos con la respuesta espiritual
correcta. Somos personas enfermas — que necesitamos ayuda constante — todo el
tiempo. Y estamos agradecidos de que nuestro SEÑOR nos aguanta. ÉL no nos
abandona a nuestros caminos pecaminosos. ÉL permanece —pacientemente —
en nuestros corazones.
Y nuestros
pensamientos y caminos pecaminosos nos “rompen”. Nos cansamos de SER tan
pecaminosos. Tan deseoso de ser nuestro propio dios. No queremos “fingir” calma
y paz. Simplemente anhelamos ESTAR cerca de ÉL. Sin embargo - no nos quedamos
allí. Nuestra carne nos confunde. Olvidamos de “compartir” nuestros
pensamientos con DIOS. No oramos sin cesar. No estamos “llenos del Espíritu”. Y
nuestro pecado nos rompe continuamente.
Es ESTA
persona quebrantada la que DIOS describe en Isaías 66:2(b). ÉL PROMETE “mirar”
a la persona que es humilde y contrita. La humildad proviene de una comprensión
sincera de “quién” es uno. Un malvado perdonado. Cuando ENTENDEMOS esto – no
tenemos nada de qué enorgullecernos. Nuestra maldad no ofrece nada bueno.
Nuestros constantes deseos malos y orgullosos nos hacen conscientes de cuán
corruptos realmente SOMOS. Y nos volvemos contritos. Contrito literalmente
significa “sentir o mostrar tristeza y remordimiento por un comportamiento,
acciones, etc., indebidos u objetables”. Lamentamos genuinamente ser pecadores.
Sin embargo, no dejamos de pecar.
ESTAS
personas - los que saben “quiénes” son - y verdaderamente lo lamentan - DIOS “mira”.
ÉL está atento a aquellos que están agradecidos por la profundidad de SU amor y
gracia. Las personas que realmente, sinceramente lamentan su comportamiento de “malvado”.
Y temblamos
ante SU palabra. Porque sabemos que no estamos a la altura. Sabemos que no
cumplimos con el estándar. Y temblamos ante nuestra pecaminosidad. Estamos “incómodos”
ante nuestro santo DIOS. SABEMOS que ÉL nos ama. Pero nuestros pecados, nuestro
continuo deseo de desafiarLO e ignorarLO, nos hacen temblar ante la idea de
estar en SU presencia. Porque SABEMOS que ÉL ES santo. Y sabemos que nuestro yo
pecaminoso no lo es.
Así que – LE
damos gracias a ÉL por no dejarnos. Verdaderamente estamos agradecidos por SU
paciencia. Nos esforzamos por SER más como ÉL – menos como nosotros mismos. Y
fallamos. Una y otra vez – fallamos. Sin embargo – nos levantamos – de manera
quebrantada – e intentamos de nuevo. Porque SABEMOS – que un día – estos
cuerpos pecaminosos serán dejados de lado. Seremos vestidos con cuerpos
inmortales. Y alabaremos a nuestro SEÑOR como ÉL lo merece. Una alabanza
profunda, plena, clara y eterna. Porque ÉL ha vencido nuestra pecaminosidad. En
medio de nuestro quebrantamiento – SU amor brilla. La esperanza que tenemos de
que un “día” ya no pecaremos contra ÉL – nos mantiene avanzando. Nos mantiene
orando. Nos mantiene pidiendo al ESPÍRITU SANTO que nos llene – otra vez.
Porque nuestro SEÑOR es bueno. Y los “malvados” que somos desaparecerán un
“día”. Hasta ese día – estamos agradecidos de que “ÉL mira al
humilde y contrito”.
“Pero a este miraré:
Al que es humilde
y contrito de espíritu,
y que tiembla ante Mi palabra.”
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete