Jeremías
31:33
“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de
aquellos días”,
declara el Señor.
“Pondré Mi ley dentro de ellos,
y sobre
sus corazones la escribiré.
Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo.”
Esta
profecía de esperanza hecha por el “profeta llorón”, Jeremías,
se da en medio de la condena que estaba a punto de sobrevenir a Judá. El pueblo
de Dios, Israel, rechazó a su Señor durante demasiado tiempo. Jeremías anunció
claramente lo que estaba por suceder. Y el Señor cumplió Su juicio contra Su
pueblo durante los años siguientes. El rey Nabucodonosor conquistó Jerusalén en
el año 586 a. C. y destruyó el gran templo de Salomón. Israel nunca ha vuelto a
ser el mismo desde aquellos dolorosos días. Sus murallas fueron “restauradas”
unos setenta años después, pero no con la misma gloria.
Examinemos
la promesa no cumplida hecha a la nación de Israel en Jeremías 31:33. El SEÑOR
declara claramente que ÉL hará un pacto con la casa de Israel. La iglesia NO es
la casa de Israel. Se hace referencia a la iglesia metafóricamente como la “esposa
de Cristo” (Efesios 5:25-32; 2 Corintios 11:2; Apocalipsis 19:7-9; Juan
3:28-29). La iglesia no es Israel (véase Romanos 11:17-29). La iglesia e Israel
comparten algunas promesas hechas por el SEÑOR pero siguen siendo dos entidades
distintas en SU plan eterno de salvación.
Una promesa
que la casa de Israel y la iglesia comparten, de maneras separadas y distintas,
es la promesa de la “ley dentro de nuestros corazones”. En SU última noche en
esta tierra como Emanuel – el DIOS/hombre que “caminó” con nosotros durante
treinta y tres años – el Señor dijo: “Esta copa
es el nuevo pacto en Mi sangre, que
es derramada por ustedes” (Lucas 22:20). La salvación para toda
la humanidad fue provista en la cruz de JESUCRISTO. Con SU muerte – JESUCRISTO proveyó paz con DIOS. Somos restaurados. Y – hoy – las personas escogidas de DIOS
pueden disfrutar SU presencia en sus corazones cuando “nacen de nuevo”. El ESPÍRITU SANTO llega en el instante que “nacemos
nuevo” y mora con nosotros. ÉL nos guía y
nos convence de la ley de DIOS en nuestros corazones – hoy.
Los
“después de aquellos días” — en una teología sistemática — son los “días”
DESPUÉS de la dispensación de la iglesia. La
“iglesia” es un paréntesis gentil en el plan de salvación de DIOS para SU
pueblo escogido – Israel. La iglesia no está definida en el Antiguo
Testamento. Los últimos 2,000 años (para DIOS – 2 días) de alcance a los
gentiles están respaldados y definidos en el Nuevo Testamento. Hay muchas
directrices y comentarios hechos en las cartas de Pablo con respecto al
desarrollo y la estructura del “cuerpo de Cristo” – la iglesia. Pero un “día” – ella desaparecerá (el arrebatamiento) de
la misma manera en que apareció sin previo aviso en el plan de DIOS.
Y nuestro SEÑOR volverá a centrar SU atención en SU pueblo – Israel. Cuando leemos Hebreos 8:8-12,
vemos claramente que nuestro SEÑOR aún no ha completado SUS planes para SU casa
de Israel.
La
palabra de DIOS tiene sentido cuando la leemos a través de una perspectiva
“sistemática”.
Cuando vinculamos las profecías del Antiguo Testamento con la realidad del
Nuevo Testamento y “entendemos” que la iglesia e Israel son dos partes
distintas — e importantes — del plan eterno de salvación de nuestro SEÑOR para
SUS pocos escogidos. En el futuro – DIOS
escribirá SU ley en los corazones de la “casa de Israel” – tal como HOY la
escribe en nuestros corazones mediante la presencia del Espíritu Santo y de
Jesucristo en nuestras vidas (los de la iglesia). Un “día” – el
SEÑOR cumplirá TODAS SUS promesas a Israel. Y ÉL SERÁ su DIOS Y nuestro DIOS –
y todos Lo adoraremos en SU presencia eterna. Ven,
SEÑOR JESÚS, para que podamos “avanzar”
hacia la siguiente parte de TU plan eterno.
“Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días”,
declara el Señor.
“Pondré Mi ley dentro de ellos,
y sobre sus corazones la escribiré.
Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo.”
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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