Salmos
119:24
También Tus testimonios son mi deleite;
mis
consejeros.
Se nos
instruye a meditar y reflexionar en la palabra de DIOS. ¡¡Quienes
eligen obedecer estos versículos son BENDECIDOS!! Es asombroso la frecuencia con la que dudamos de
DIOS y de SU palabra. (Asombroso y aterrador.) Inténtalo. Hoy. Elige un
versículo y medita en él. Reflexiona en él. Durante todo un día. Ponlo en tu
espejo del baño, en tu escritorio del trabajo, en tu cuaderno de la escuela, en
tu cómoda en casa – y reflexiona en él. Repítelo – palabra por palabra –
mientras “hablas” con DIOS. Reflexiona sobre cada palabra del versículo y ora
(habla) a JESUCRISTO. Y “comprende” QUIÉN ES tu compañero de conversación. DIOS MISMO. Y ÉL comparte con nosotros. A través de SU palabra.
Cuando hacemos de SUS testimonios – SU
palabra – nuestro deleite, nuestras mentes son milagrosa e inevitablemente
transformadas. SU
palabra está viva y activa (Hebreos 4:12). ÉL cambia las cosas con SU
presencia. Cambia las cosas en nuestra percepción de nosotros mismos y de
nuestro propósito en este mundo caído. Nos volvemos – sin intentarlo – más como
ÉL y menos como “nosotros”.
El rey
David escribió otro Salmo –el 37– donde afirma en el versículo 4: “Deléitate asimismo en el SEÑOR y
ÉL te concederá los deseos de tu corazón.” Este versículo es
eternamente verdadero porque, a medida que nos deleitamos en compartir nuestra
existencia con nuestro Creador – nuestros deseos se convierten en SUS
deseos. Queremos lo que ÉL quiere en esta vida. Nos definimos EN ÉL.
Y somos eternamente bendecidos al HACERLO. A medida que nos volvemos
más como ÉL, HACEMOS más de lo que ÉL quiere que HAGAMOS. Y acumulamos MÁS tesoros en el
cielo (Mateo 6:19-20) sin pensarlo. Simplemente DISFRUTAMOS
compartir la vida en SU presencia. SU palabra es nuestro deleite. Y como resultado, morimos más cada día
(Lucas 9:23).
Así que –
mis queridos hermanos y hermanas – elijan ser
BENDECIDOS. OBEDEZCAN al SEÑOR (Deuteronomio 6:1)
y deléitense en SU palabra. Aprendan SU palabra (2 Timoteo 2:15). Mediten
en ella (Josué 1:8). Oren SU
palabra de vuelta a ÉL y hablen con ÉL sobre su significado. Aprendan a
disfrutar de SU presencia – todo el día. Y ÉL se convertirá en su mejor amigo. ÉL ESTÁ siempre allí – esperando a
la puerta de su corazón (Apocalipsis 3:20) – queriendo compartir SU
palabra contigo. Y SU consejo es el mejor consejo que se puede tener en esta
vida caída. SU consejo te plantará como un árbol grande y fuerte junto a un río
(Salmo 1:2-3). Y tendrás una vida edificada
sobre la roca. Las tormentas vendrán – y serás firme – estable
(Mateo 7:24-25). Porque CONOCES al Creador que puede calmar la tormenta
cuando ÉL quiera (Lucas 8:21-25). Hasta que ÉL decida hacerlo – tu
simplemente, profundamente – CONFÍAS EN ÉL. Y SU presencia – SU conversación –
SU consejo – ES tu deleite.
También Tus testimonios son mi deleite;
mis consejeros.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete