Proverbios
3:11-12
Hijo mío, no rechaces la
disciplina del Señor,
Ni aborrezcas Su reprensión,
Porque el Señor ama a quien
reprende,
Como un padre al hijo en quien se deleita.
Una
persona sabia aprenderá de sus circunstancias. El Señor tiene el control de nuestras
circunstancias. Él SABE los detalles de cada día que vivimos. Con
frecuencia, nos encontramos en circunstancias que NO son agradables. En lugar
de dedicar MUCHO tiempo y energía a "arreglar" nuestros problemas,
NECESITAMOS entender que nuestro Señor permitió estas dificultades para nuestro
BENEFICIO. El Señor prueba — Satanás tienta.
Nuestro Señor quiere ayudarnos a crecer en la madurez espiritual.
Cada
dificultad que tenemos en esta vida fue CONOCIDA por nuestro Señor ANTES de que
sucediera. CADA una.
Necesitamos reflexionar sobre esto y CAMBIAR "cómo" respondemos a
la incomodidad. NO necesitamos arreglar cada dificultad lo más rápido
posible. No necesitamos "arreglar" ninguna de ellas. Nuestra
incomodidad es para nuestro beneficio. NO estamos en casa. Somos
"extranjeros" en este planeta caído y maldito. Nuestro HOGAR está en el cielo. No
aquí. Aún no.
Mientras tanto, NECESITAMOS aprender a
aceptar el entrenamiento que nuestro Señor permite en nuestras vidas. NECESITAMOS
llevar las cargas mientras nos ponemos el YUGO de Jesucristo y Le pedimos Su
ayuda para continuar. Santiago nos dice que "tengamos por SUMO
gozo cuando pasemos por diversas pruebas" (Santiago 1:2-3). Si APRENDEMOS
a percibir y entender correctamente la vida en este planeta caído, aceptaremos
nuestros desafíos y pruebas y APRENDEREMOS de ellos. ENTENDEMOS — desde el
momento en que nos despertamos — que somos criaturas caídas. NO sabemos cómo
VIVIR esta vida correctamente. Y APRENDEMOS a estar agradecidos por TODAS nuestras pruebas y
tribulaciones porque nos "moldean a la imagen de nuestro Señor".
Él quiere moldearnos a Su imagen porque nos ama. NO somos quienes
"deberíamos" ser. Nuestro Señor nos ama lo suficiente como para no
dejarnos tal como somos. Él quiere que amemos
como Él nos ama. Él quiere transformarnos a Su imagen.
Desafortunadamente para nosotros, NO queremos cambiar ni ser cambiados por
Dios. Sus cambios nos incomodan. Nos gustamos tal como somos. Egoístas, egocéntricos, orgullosos,
duros de corazón… Ya sabes. Todas las cosas difíciles que somos. Nuestro
amoroso Señor no nos dejará en esta condición.
Debemos
amar a nuestros hijos con el mismo amor que nuestro Señor tiene por nosotros. Hoy en día a los padres se les
dice que "abusan" de su hijo si le dan una nalgada. La Biblia nos
dice que hagamos lo contrario. Debemos darle una nalgada a un niño por su mal
comportamiento (Proverbios 23:13-14). La disciplina es CÓMO los niños aprenden
lo "correcto" y lo "incorrecto". La disciplina les enseña a
respetar a Dios y a los demás. Los niños que no reciben disciplina en sus años
"formativos" no desarrollan buenas habilidades sociales. Tienen
dificultades con las relaciones. Sin disciplina — “solo sabemos lo que
queremos - nadie más importa.” Tal como
estaríamos si nuestro Señor no nos mantuviera incómodos.
Necesitamos aprender
a "chiflar mientras trabajamos". Es BUENO ser agradecidos, cantar alabanzas y honrar a
nuestro Señor mientras "caminamos" por esta vida caída. ¡¡Es BUENO ser amados por nuestro Señor!! Es BUENO ser disciplinados por Él.
Aprendamos a permitir que nuestro Señor nos enseñe "cómo" vivir esta
vida de una manera que Lo honre. Él usará nuestras circunstancias para HACER
justamente eso.
Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor,
Ni aborrezcas Su reprensión,
Porque el Señor ama a quien reprende,
Como un padre al hijo en quien se deleita.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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