Mateo
10:39
El que halla su vida,
la perderá;
y el que pierde su vida por causa de Mí,
la hallará.
Nuestro Señor (espera un momento — vuelve a leer eso — más
l-e-n-t-a-m-e-n-t-e) nuestro SEÑOR –
hace poco menos de 2000 años preparó a Sus discípulos para emprender un “viaje”.
Les explicó la actitud que debían tener y los preparativos que debían hacer
para este viaje. (Por favor, lee Mateo 10).
Se puede sostener firmemente que nuestra “vida”
entera — DESPUÉS de “nacer de nuevo” — consiste en ese mismo “viaje”. Para Jesucristo – nuestra vida entera DESPUÉS de la “salvación” es
un “viaje” misionero. “Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”
(2 Pedro 3:8). Nuestro “viaje” es la vida entera. Obviamente, parte de las instrucciones de Jesucristo
a Sus discípulos no se aplicará. Hoy – en nuestras vidas enteras – necesitamos
trabajar, encontrar un lugar donde vivir y vivir nuestras “vidas”. PERO –
muchos aspectos de Su discurso (en Mateo 10) sobre el viaje en de los
discípulos son muy APLICABLES a Sus hijos e hijas adoptivos en el siglo XXI.
Hoy
en día — en el siglo XX I — somos extremadamente y pecaminosamente “egocéntricos”.
“Percibimos” nuestros 90 años (más o menos) como los 90 años MÁS importantes de
la creación de Dios. Esto — sencilla y obviamente — no es verdad. Nuestros 90
años son una literal “gota en el océano” (“drop in the bucket” – dicho en inglés)
de la eternidad de nuestro Señor. ¡¡Y Él quiere “usar nuestras vidas para edificar sobre Su fundamento
para Su gloria”!! (1 Corintios 3:11-15; 1 Pedro 2:4-5).
Un
tema del “discurso preparatorio” de nuestro Señor con Sus discípulos que es
totalmente apropiado y correcto que TODOS los cristianos apliquen durante
su “viaje” en esta vida es negarse a uno mismo. Nuestro SEÑOR les dijo
a sus discípulos algo teológica y existencialmente crucial durante su “discurso”
sobre su viaje. Pronunció Mateo 10:39: “El que
halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará”.
Todo el mundo “habla”
de que Jesucristo es un maestro “amoroso”. Los discípulos (al igual que aquellos de
nosotros hoy en día que hemos “nacido de nuevo”) retrocedieron ante el lenguaje
fuerte y tajante que se halla en Mateo 10:39. El Espíritu Santo aún no había
llegado, y estas son palabras muy difíciles de asimilar. ¿Qué significa — “hallar mi vida” o “perder mi vida por
causa de Él”? Exacto. La mayoría de los “cristianos” del siglo XXI (nótese las comillas)
NO consideran el costo de seguir a nuestro SEÑOR. Disfrutan leyendo
la Biblia “literalmente”. Disfrutan aprendiendo más datos interesantes sobre
Dios. PERO no tienen ninguna intención de “perder sus vidas”. De todos modos — no
pronto.
Para los pocos que están dispuestos a asumir el riesgo — sigan leyendo…
Perder
nuestra vida puede tener dos significados distintos — y bastante aplicables y
apropiados.
El primero es la “muerte” existencial. “Morimos a nosotros mismos” diariamente. Le
preguntamos a nuestro Señor — todo el día — TODOS los días — qué quiere que
HAGAMOS, que SEAMOS y que DIGAMOS. Queremos honrarLo a ÉL — cada momento de
cada día. Y aprendemos a “practicar Su presencia” — mientras morimos a lo que
queremos. Su voluntad y Su gloria son mucho más importantes que lo que nosotros
queremos. Morimos a nosotros mismos (Lucas 9:23). Como
resultado de esta “muerte” momento a momento – ¡¡hablamos de Jesucristo TODO el
tiempo!! ¿Cómo no hacerlo? Si me estoy negando a mí mismo para Su
gloria – la angustia de negar / anular al “yo” Lo mantiene a Él en el primer
lugar de mi mente. Cuando pongo Su yugo, nuestro SEÑOR se convierte
en el centro de quién “soy yo” y de lo que le da sentido a mi vida. Cuando “buscamos primeramente Su reino” – no podemos
dejar de pensar O de hablar de Jesucristo — TODO el día. Y somos transformados en “piedras vivas” (1 Pedro
2:4-5).
El
segundo significado de “perder nuestra vida” es el literal. A lo largo de la historia de SU
cuerpo — la iglesia — durante los últimos 2000 años, muchos BUENOS y EXCELENTES
cristianos murieron como mártires. Fueron
asesinados por su creencia — su firme creencia — de que nuestro SEÑOR era más
importante que ellos. Y literalmente dieron sus vidas para Su gloria.
Fueron asesinados porque eligieron honrarLo a ÉL.
Los “cristianos”
de hoy en día (comillas de nuevo — su relación con Jesucristo es dudosa) tienen
MIEDO de su muerte física. La iglesia ha abrazado por completo la actitud del “mundo”
hacia la muerte. La iglesia se ha secularizado. (Dietrich Bonhoeffer
advirtió a la iglesia sobre este peligro hace casi 100 años. Muy pocos
escucharon). Si hoy le dices a una congregación que debería desear honrar a
Cristo más de lo que teme a la muerte – se te considera un fanático. Porque
el “mundo” ha redefinido lo que significa glorificar a nuestro SEÑOR. Y
este es un triste reflejo de “dónde” está la iglesia hoy en día. Se puede
argumentar de manera literal — con base en Mateo 10:39 — que Jesucristo afirmó
exactamente esta verdad – si MORIMOS
(literalmente) por Él – ganamos nuestra vida. Y la iglesia de hoy
rechaza este hecho — lo evita a toda costa. Porque si alguien le dice esto a
una reunión de “cristianos” en los Estados Unidos en el siglo XXI
— y lo interpreta exactamente tal como está escrito — muchos “miembros” no
volverán. Prefieren la comodidad secularizada de la “iglesia” del siglo XXI
(comillas — esta NO es la verdadera iglesia).
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EXCURSO
Saneamiento
y Secularización de la Muerte
- Antes del siglo VI: La Muerte Inevitable
/ Aceptada.
Durante siglos, la mortalidad fue alta y la esperanza de vida, baja. La
muerte se veía como un destino colectivo y natural, en lugar de una
tragedia individual. Las personas solían morir en sus propias camas,
presidían sus propios últimos ritos y eran enterradas en cementerios
comunales. Como la muerte era visible y frecuente, se aceptaba como una
parte inevitable del orden natural.
- Siglos VII-XVI: El Individualismo
y “La Muerte Propia”. Durante la Edad Media y el Renacimiento, la identidad individual
comenzó a aumentar en su prioridad. Aunque la muerte seguía siendo un
acontecimiento familiar y centrado en el hogar, creció la ansiedad en
torno al estado del alma en el momento de la muerte, lo que dio
lugar a manuales sobre el “arte de morir” (Ars Moriendi) y a tumbas
personalizadas. La Edad Oscura estuvo muy influenciada por la Iglesia
católica y sus enseñanzas confusas. El purgatorio (la falsa creencia de
que existía un lugar donde la gente “esperaba” después de la muerte) se
utilizó durante este período para generar una gran riqueza para la Iglesia
católica.
- Siglo XIX: “Tu Muerte” (La Era Romántica). Para la época victoriana, la
muerte se había romantizado. La preocupación principal pasó de la ansiedad
por la propia alma a un intenso dolor emocional por la pérdida de un ser
querido. Surgieron elaboradas costumbres de luto (vestimenta negra,
máscaras mortuorias, joyas de luto), pero la muerte aún estaba
profundamente integrada en la vida doméstica y el cuidado familiar.
- Mediados del siglo XX: “La Muerte Prohibida” y la Negación Moderna. Entre las décadas de 1880 y 1950, las actitudes de la sociedad sufrieron una inversión radical. La muerte pasó de ser un acontecimiento doméstico natural a un fracaso médico aterrador y tabú que debía ocultarse de la vista pública.
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Los
primeros padres de la iglesia creían que era un HONOR MORIR físicamente por
nuestro SEÑOR.
El Imperio romano, con su intrincada mezcla de sistemas políticos, sociales y
religiosos, era inherentemente hostil a la proclamación cristiana del Reino
de Dios, la cual desafiaba el culto imperial y la adoración de deidades paganas.
Los primeros mártires cristianos, como Policarpo de Esmirna, Ignacio de
Antioquía y Justino Mártir, se encontraron en el epicentro de este conflicto,
negándose a ofrecer sacrificios a los dioses romanos o a renunciar a su fe en
Cristo. La persecución bajo emperadores como Nerón, Domiciano y Decio
contribuyó a un entorno en el que a menudo se veía a los cristianos como
subversivos y desestabilizadores para el orden romano. Eusebio de Cesarea, a
menudo considerado el padre de la historia de la iglesia, ofrece algunos de los
relatos más antiguos del martirio en su obra fundamental Historia Eclesiástica,
detallando las brutales ejecuciones de los primeros cristianos. En uno de esos
relatos, escribe sobre el martirio de Policarpo: “Estando él en medio del
fuego, no como carne que se consume, sino como pan que se hornea, o como oro y
plata que brillan en el horno, percibimos un olor tan dulce proveniente de la
pira, como si allí estuviera humeando incienso o alguna especia preciosa similar”
(Eusebio, Historia eclesiástica, 4.15.40). Teológicamente,
el martirio se percibía no como un trágico final, sino como el acto supremo de
testimonio (martyria) de la verdad de la fe cristiana. Tanto
Ireneo de Lyon como Orígenes de Alejandría escribieron extensamente sobre el
significado del martirio, enfatizando que el testimonio fiel en la muerte
reflejaba el propio sacrificio de Cristo en la cruz. Ireneo, en particular,
creía que el martirio era una participación en la pasión de Cristo, un acto que
llevaba al mártir a una íntima unión con el Señor sufriente (Ireneo, Contra
las Herejías, 5.2.2).
Aquí hay “algunos” ejemplos de nuestros
padres de la iglesia que VIVIERON lo que creían:
• Policarpo de Esmirna: Es uno de los mártires más famosos, quien se negó a renunciar a su fe incluso al enfrentarse a la ejecución. Su firmeza está bien documentada en los primeros escritos cristianos.
• Ignacio
de Antioquía: Ignacio buscó activamente el martirio, creyendo que lo acercaría
más a Cristo. Expresó el deseo de ser molido por los dientes de las fieras
salvajes por causa de su fe.
• Justino
Mártir: Aunque no fue un voluntario en el mismo sentido, Justino defendió su fe
vigorosamente y aceptó el martirio cuando fue arrestado por sus creencias.
Seríamos
SABIOS al considerar detenidamente las palabras de nuestro SEÑOR JESUCRISTO una
vez más. “y el que pierde su vida por causa de Mí, la hallará.”
ÉL preparó a SUS discípulos hace 2000 años. Él quisiera “prepararnos”
para VIVIR hoy. ¡¡¡VIVIR plenamente!!! ¡“HALLAMOS” nuestra vida a medida que la PERDEMOS
para SU gloria! Aceptamos con gusto AMBOS significados de “PERDER nuestra
vida” — la muerte momento a momento Y — cuando ÉL lo pida — estar literalmente
preparados para MORIR físicamente por ÉL. A medida que CRECEMOS en este
entendimiento y fe — experimentamos la VIDA de
manera más plena — más profundamente.
El que halla su vida,
la perderá;
y el que pierde su vida por causa de Mí,
la hallará.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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