Salmos
66:16
Vengan y oigan,
todos los que temen a Dios,
Y contaré lo que Él ha
hecho por mi alma.
¡Vengan y oigan! Nosotros — quienes hemos sido
perdonados eternamente por la muerte de nuestro Señor en la cruz y tenemos
garantizada la vida eterna con Él a través de Su poderosa resurrección — no
deberíamos dejar de pensar en – y hablar de Jesucristo. ¡Vengan y oigan! Cuando alguien nos vea
llegar – debería saber de qué vamos a hablar. No hay tema en este mundo caído,
maldito y temporal que sea más importante que una eternidad con nuestro Señor.
Cada “cosa” que vemos, pensamos y hacemos debería recordarnos esta verdad
básica y sencilla. Nosotros — aquellos a quienes nuestro amoroso y soberano
Señor eligió salvar — vamos a pasar la ETERNIDAD en perfección con ÉL,
SU PADRE (y nuestro), en la presencia del ESPÍRITU SANTO. La eternidad es MUCHO
más larga y MUCHO más importante que cualquier “cosa” que logremos en
esta vida caída y maldita. ¡¡Debemos VIVIR
para ALABARLO!!
Todos los que temen a Dios. Por Su gracia, Le tememos. Cuando andamos por
la calle, ¡debemos DECIRLES (vengan
y oigan, repetido) a quienes vemos acerca de Jesucristo! Tal vez,
por Su gracia, lleguen a temerLe. Todos Sus elegidos son “convencidos” de sus
(nuestros) pecados. Ellos (nosotros) — por Su gracia — “entienden” que han
(hemos) pecado contra un Dios perfecto y eternamente santo. Como resultado del “entendimiento”
que Él proporciona, ellos (nosotros) Le temen (tememos). ÉL ES DIOS. Nosotros no. Hay un aspecto de
nuestro DIOS que es abrumador – diferente. ÉL no es como nosotros. Y somos
sabios al temerLe / respetarLo.
¡¡Contaré lo que Él ha hecho por mi alma!!
¡¡Amén!! ¡Tengo
PAZ con el DIOS eternamente santo! ¡¡Mi
relación con Él ha sido restaurada!! (2 Corintios 5:18-19). ¡SÉ que LO CONOZCO! Él ha restaurado mi alma
(Salmo 23:3). Puedo “conversar” con el DIOS vivo de la creación TODO el día.
¡¡ÉL me escucha!! Y disfruto compartir mi existencia con ÉL. ¡¡Mi
Dios es un DIOS BUENO!! ÉL ES amor. Su hesed — SU amor
fiel — ¡¡dura para siempre!! No hay nada — en ningún lugar, en
ningún momento — que pueda separarme de Él (Romanos 8:38-39). Puedo caminar
seguro en este mundo malvado y caído porque conozco — personalmente –
íntimamente — al Señor de la creación. ¡¡Vengan
— y les contaré sobre Él y lo BUENO que Él es con mi alma!!
Vengan y oigan,
todos los que temen a Dios,
Y contaré lo que Él ha hecho por mi alma.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete