1 Corintios
8:1
En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos
conocimiento.
El conocimiento envanece,
pero el
amor edifica.
Pablo
comienza el capítulo 8 (no hay capítulos en ninguna de las cartas de la Biblia)
con una reflexión sobre los alimentos sacrificados a los ídolos. Explica que
existe un “conocimiento” de los alimentos (Hechos 10). En los versículos 1(b) - 3
(tampoco hay números de versículos en ningún documento bíblico original), Pablo explica el peligro del “conocimiento”. Y esta es el área que queremos explorar
hoy. Podemos observar un “párrafo”
incluido en la presentación de Pablo sobre “los alimentos sacrificados a los
ídolos”. Este párrafo (v. 1b-3) es lo que queremos “analizar” hoy.
_________________________________________
EXCURSO
Fíjate en “lo que” se hizo en la introducción del devocional. El principio del
versículo 1 se explicó “en contexto” y luego se redirigió el enfoque a la
intención del versículo 1b - versículo 3. Después del versículo 3 (resto del
capítulo 8), Pablo vuelve a su tema de los alimentos sacrificados a los
ídolos. Si queremos “comprender” el
propósito de DIOS en SU palabra, debemos leer los versículos en el “contexto”
en el que se encuentran. (El final del versículo 1 y los versículos 2 y 3
forman un excurso [párrafo interior – una vía de paso] del “tema” principal de
los alimentos sacrificados a los ídolos).
_________________________________________
AHORA,
veamos el conocimiento (versículo 1b). Hay muchas personas que dedican
su vida a estudiar la Biblia. Como resultado de sus esfuerzos, hay muchos
cristianos orgullosos. No todos los que estudian la Biblia son orgullosos. Basado
en la experiencia personal, la mayoría de las veces, el orgullo es
el resultado del estudio intensivo. Porque todos somos personas caídas. Cuando
invertimos MUCHO tiempo y dinero en una empresa, TODOS tendemos a querer que
esa empresa sea “notada” / “respetada”. Por lo tanto, el orgullo entra
fácilmente. TODOS queremos ser notados y respetados. Y ocupamos,
todavía, estos cuerpos llenos del pecado...
Los
teólogos han inventado un “vocabulario” secundario que separa su campo de otras
áreas de estudio. Utilizan palabras de
cinco y seis sílabas para explicar ideas en griego, hebreo, soteriológico
(relacionado con la salvación – palabra intencionalmente escogida para dar un “ejemplo”)
y muchas otras áreas “teológicas”. Es
importante darse cuenta de que JESUCRISTO vino a este mundo en “forma” de
hombre. Cuando HABLABA, tenía acceso a
todas las palabras conocidas por los seres humanos. Él “podría” haber utilizado palabras que
tendríamos que estudiar para comprender. Sin embargo, habló como un hombre común
/ del campo / de la calle. Utilizó metáforas comunes para “enseñarnos” QUIÉN ES
ÉL y QUIÉN ES DIOS. Los teólogos deberían avergonzarse del vocabulario que “eligen”
utilizar. Avergonzarse. Porque el propósito del estudio de DIOS
(la teología) no debería incluir el orgullo.
Si los teólogos cristianos “aplicaran” lo que nuestro SEÑOR enseñó a sus
estudios – probablemente habría menos teólogos orgullosos. Las culturas de los
seminarios y los colegios bíblicas tienden a apoyar el “orgullo” sin siquiera
considerar el tema. La teología no debería ser orgullosa. Pero, desafortunadamente
para TODOS nosotros, TODOS somos pecadores. Los cristianos somos pecadores
perdonados. Necesitamos la gracia en todo lo que hacemos (inclusivamente en la “teología”
– el “estudio” de DIOS).
Y el
versículo que vemos hoy es la verdad verdadera. El conocimiento (incluso el
conocimiento bíblico) hace que uno se sienta orgulloso. Esto es cierto para los
cristianos. Y las palabras de Pablo fueron dirigidas a la iglesia (un grupo de
creyentes) en Corinto. Una iglesia que luchó con su identidad EN CRISTO.
¿Cómo
evitamos (negamos) el orgullo? Excelente pregunta. Pablo responde a esta
pregunta en la misma pequeña porción del versículo 3 que estamos viendo. El
orgullo “se hincha” (envanece). El amor edifica. Es así de simple. No podemos “combatir”
el orgullo con una conciencia de nuestros caminos pecaminosos. Nuestros
corazones son demasiado sutiles y confusos para que podamos “mantenernos informados”
de nuestro orgullo. Perdemos cada vez que “intentamos” ser conscientes de
nuestro orgullo. Porque TODOS queremos estar “orgullosos”.
PERO -
cuando amamos. El amor bíblico. No hay lugar para el orgullo. Porque el amor
bíblico se ensucia. El amor bíblico lava los pies (en los tiempos antiguos). El
amor bíblico limpia la silla del baño. El amor bíblico hace lo que otros NO
quieren hacer. El amor bíblico nos lleva directamente a la cruz de JESUCRISTO. El
amor bíblico se vuelve real cuando MORIMOS.
Veamos esta
verdad verdadera. Al igual que hay
muchos teólogos “orgullosos”. No
hay muchos CRISTIANOS sinceros (el mismo orgullo previene la sinceridad). No veo una fila de personas dispuestas a
ayudar a destapar la silla del baño cuando se tapa en la iglesia. No hay muchos
CRISTIANOS que visiten las cárceles, los refugios para personas sin hogar, las
prostitutas, los drogadictos. Pero ahí es donde nuestro SEÑOR pasó SU tiempo en
esta tierra. Con los indeseados, los perdidos, los necesitados. El amor bíblico
se ensucia. Y el amor bíblico aplasta el orgullo.
Por lo
tanto, no juzguemos con demasiada dureza a nuestros hermanos y hermanas
teólogos (seminaristas). TODOS estamos
orgullosos. Nuestro “orgullo” se
manifiesta cuando no amamos con un amor sacrificial. “Intentamos” amar. Somos “amables” con las
personas cuando recibimos elogios por ser “amables”. Pero si nos encontramos
con una queja o un desacuerdo, nuestro “amor” es muy frágil y egocéntrico.
Dejamos de “amar” a nuestros hermanos y hermanas cuando el amor nos causa dolor.
Esto NO es amor bíblico. El amor bíblico da porque quiere dar. NO se
fija en el dolor encontrado. NO quiere
ser visto. El amor bíblico es literalmente desinteresado. No toma en cuenta el “yo”.
El amor bíblico solo tiene en cuenta al destinatario del amor. De ahí la cruz
de nuestro SEÑOR. ÉL no consideró que TODO el tormento eterno que sufriría
fuera digno de impedirLE cumplir SU propósito. ÉL MURIÓ por nosotros.
Y en SU
muerte, EN SU sufrimiento eterno, TODOS debemos aprender a ensuciarnos. TODOS
deberíamos hacer fila para limpiar el baño. TODOS debemos hacer las “cosas” que
otros no quieren HACER. Porque el amor bíblico no considera la suciedad. No considera
el dolor. El amor bíblico da a los demás. Porque eso es lo que ES el amor
bíblico - un REGALO que da eternamente.
Y así daremos en el cielo…
(Fe, esperanza, amor – sólo se queda el amor – 1 Corintios 13:13).
Así que,
mis queridos (y algo orgullosos) hermanos y hermanas – dejemos a un lado
nuestro orgullo. Ensuciémonos ( y enfrentamos dolor propio) más a
menudo. Ayudemos a aquellos que no
pueden (o no quieren) ayudarse a sí mismos.
Y oramos por los teólogos. Ellos
luchan igual que nosotros. DEMOS un poco
más hoy. Ensuciémonos un poco más. Porque nuestro SEÑOR fue hecho PECADO para
poder darnos SU justicia (2 Corintios 5:21). Y nosotros debemos al menos
ensuciarnos al amar a los demás. En nuestro deseo de permitir que seamos “ensuciados”
– honramos a AQUEL que se entregó ÉL MISMO por nosotros. Y, viviendo así (amando los hermanos), el orgullo no tiene chance
de meterse. Porque es difícil, realmente
imposible, de estar orgulloso cuando uno mismo es sucio.
En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento.
El conocimiento envanece,
pero el amor edifica.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
ReplyDelete