Santiago
1:25
Pero el que mira
atentamente
a la ley perfecta,
la ley de
la libertad,
y permanece en ella,
no habiéndose vuelto un
oidor olvidadizo
sino un hacedor eficaz,
este será bienaventurado en lo que
hace.
Hace veinte
años, e incluso antes – los cristianos se preguntaban con frecuencia: “¿cuál es
la voluntad de Dios para mi vida?”. La pregunta se escucha con mucha menos
frecuencia en estos tiempos difíciles. No por casualidad. Para aquellos que ENTIENDEN
lo que el SEÑOR JESUCRISTO proveyó a SUS
elegidos – la vida eterna que se nos ha DADO – es una pregunta
válida. Deberíamos desear SU voluntad
mucho más profundamente que la “nuestra”. ÉL
nos ha dado una eternidad en perfección. Y nos ha pedido que “LO sigamos”
(Lucas 9:23).
Santiago – el
medio hermano de nuestro SEÑOR – SABÍA cómo vivir la voluntad del SEÑOR. Definió sucintamente el “cómo” en este
versículo. Nuestra capacidad de “vivir para nuestro
SEÑOR” comienza al reemplazar nuestra antigua vida de “pensamiento”
(nuestro entendimiento, nuestras experiencias, nuestras concepciones erróneas
culturales) con SUS pensamientos (Proverbios 3:5-6; Romanos 12:1-2). No podemos SABER lo que DIOS quiere de nosotros si no estudiamos SU palabra.
La Biblia comunica “QUIÉN ES DIOS” y “CÓMO” ÉL quiere
que SEAMOS. SU palabra está viva y activa (Hebreos
4:12). SU palabra nos santifica (Juan
17:17). SI estudiamos DILIGENTEMENTE
SU palabra (2 Timoteo 2:15) – ÉL nos
moldea para ser SUS seguidores – SUS
hijos adoptivos.
Necesitamos
aprender a mirar
atentamente la ley perfecta. Esto por sí solo requiere un estudio
fiel. El estudio diario de SU palabra. Con el tiempo, a medida que continuamos
rindiéndonos al ESPÍRITU SANTO y ESTUDIAMOS obedientemente SU
palabra – ocurre una transformación espiritual en nuestras mentes (y
corazones). Porque la palabra de DIOS es
una ley de libertad. Nunca somos verdaderamente libres hasta que nos
rendimos por completo a DIOS y a SU palabra. “SI permanecen en MI palabra – conocerán la VERDAD
– y la VERDAD los hará libres” (Juan 8:31-32). La palabra de DIOS nos
libra de la esclavitud de nuestros cuerpos pecaminosos. Libres de nuestro
incesante deseo de ser los dueños de nuestro universo. Libres para disfrutar de
ser creados por un DIOS amoroso QUIEN comparte nuestra existencia con ÉL. (Recuerda a Adán y Eva ANTES de la caída.) Libres para SER un esclavo de
nuestro amoroso y tierno SEÑOR (Efesios
6:6).
Los
esclavos deben obedecer. Deben
“permanecer” en
la palabra. Cuando “permanecemos”
–meditamos (Salmo 1:2-3) en SU palabra– y nos rendimos al ESPÍRITU SANTO. JESUCRISTO
–mientras ÉL estaba con nosotros en
este planeta caído– declaró: “Yo soy la vid,
ustedes son las ramas; el que permanece en Mí y yo en él, este lleva mucho
fruto; porque separados de Mí nada pueden hacer” (Juan 15:5). La
palabra PERMANECER
es una idea poderosa. Y la disciplina
requerida para vivir esta palabra solo proviene del ESPÍRITU
SANTO (dominio propio - Gálatas
5:22-23). Debemos PERMANECER
en la ley perfecta de la libertad.
SI HACEMOS esto – nos convertimos en hacedores
eficaces. HACEMOS la voluntad de DIOS. NO leemos la
Biblia para luego olvidarla. PERMANECEMOS
en SU palabra
– en JESUCRISTO. Porque JESUCRISTO ES la PALABRA (Apocalipsis 19:13). HACEMOS lo que ÉL quiere que HAGAMOS porque
estamos llenos del ESPÍRITU SANTO (Efesios 5:18) y PERMANECEMOS en ÉL a
través del estudio diligente de SU Palabra (JESUCRISTO).
Somos milagrosamente – profundamente TRANSFORMADOS en “cómo” pensamos y entendemos esta vida.
HACEMOS lo que ÉL
quiere que HAGAMOS.
Cuando VIVIMOS
estas realidades – día tras día – somos BENDECIDOS. Caminamos con DIOS. Conocemos a nuestro CREADOR. Y ENTENDEMOS que
no merecemos TODO LO QUE ÉL ES y ha hecho por nosotros. Nos volvemos humildes al
reconocer la profundidad de SU gracia (2
Pedro 3:18) y amor por nosotros. Nuestro entendimiento más profundo nos
mueve a desear HONRARLO más a ÉL. Por lo tanto, estudiamos SU palabra MÁS
diligentemente. Y el ciclo de bendición continúa… SI permanecemos.
Así que – ahí
está – mis queridos hermanos y hermanas. DIOS
tiene un plan claro para nuestras vidas. Podemos CONOCER SU
voluntad. Exactamente como Santiago lo definió hace poco menos de 2,000 años.
El plan no es nuevo. El número de personas que “caminan” este plan son pocas.
Debemos esforzarnos (con dependencia más profunda en ÉL) por estar entre los pocos que son verdaderamente
bendecidos en esta vida caída. (No bendecidos materialmente, sino
bendecidos eternamente con muchos tesoros en el cielo – para SU gloria).
Pero el que mira
atentamente
a la ley perfecta,
la ley de la libertad,
y permanece en ella,
no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo
sino un hacedor eficaz,
este será bienaventurado en lo que hace.
Favor de escribir tus comentarios aquí. Gracias.
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